IDM fue uno de los emblemas del crecimiento industrial del Cordón durante la década del 90. En un contexto de fuerte expansión productiva y con normativas ambientales aún incipientes, la firma logró posicionarse como un actor clave en la gestión de residuos industriales, anticipándose a un debate que con el tiempo se volvería central para el desarrollo sustentable de la región.
Las sucesivas normativas nacionales vinculadas al cuidado del medio ambiente terminaron de consolidar el rol estratégico de la empresa, que se transformó en un eslabón necesario para el funcionamiento de múltiples industrias del área portuaria e industrial. Durante años, IDM fue sinónimo de crecimiento, inversión y generación de empleo calificado.
Uno de los fundadores de la firma fue Enrique Lauria, figura central en la construcción del proyecto empresarial. Tras su fallecimiento en 2017, comenzaron a evidenciarse dificultades internas y externas que, con el correr del tiempo, impactaron de lleno en la operatoria de la compañía.
El punto de máxima tensión llegó a fines del año pasado, cuando el Gobierno nacional decidió no renovar los permisos necesarios para que la empresa continuara operando. Esa definición dejó a IDM al borde del cierre y con un futuro prácticamente sellado, en un contexto de creciente incertidumbre para los trabajadores y para el ecosistema industrial que dependía de sus servicios.
En ese escenario crítico se abrió un proceso de negociaciones que, tras varios meses, culminó con la compra de los activos y pasivos de la empresa por parte de capitales bonaerenses. Según trascendió de fuentes empresarias, el nuevo grupo inversor presentó un plan ambicioso de puesta en valor que prevé inversiones escalonadas y una reestructuración integral con un plazo de cinco años.
El objetivo es recuperar capacidad operativa, adecuar la planta a los estándares ambientales actuales y volver a posicionar a IDM como un actor relevante dentro del sistema de tratamiento de residuos industriales del Cordón Industrial.
Un dato clave del proceso es el clima de diálogo con los gremios que representan a los trabajadores de la empresa. De acuerdo a las mismas fuentes, las negociaciones son “fluidas y constructivas”, con la intención de garantizar continuidad laboral y acompañar el proceso de reconversión productiva.
La venta de IDM no es solo una operación empresarial. Es también un hecho que refleja los cambios, tensiones y desafíos del entramado industrial de San Lorenzo, una región donde las decisiones regulatorias, ambientales y de inversión tienen impacto directo en la economía local y en el empleo.
Con nuevos dueños y un plan de largo plazo, la histórica empresa inicia ahora una etapa decisiva, en un contexto donde la sustentabilidad ambiental y la competitividad industrial vuelven a jugarse en simultáneo.






