Análisis

Ushuaia, puertos y geopolítica: por qué la intervención va mucho más allá de un desvío administrativo

Ushuaia, puertos y geopolítica: por qué la intervención va mucho más allá de un desvío administrativo

En el cierre del episodio 65 de Up River, Jorge Metz analizó la intervención del puerto de Ushuaia y advirtió que el trasfondo es geopolítico: control estratégico, alineamientos internacionales y el rol clave del extremo sur argentino.

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En el cierre del episodio 65 de Up River, Jorge Metz analizó la intervención del puerto de Ushuaia y advirtió que el trasfondo es geopolítico: control estratégico, alineamientos internacionales y el rol clave del extremo sur argentino.

La intervención del puerto de Ushuaia abrió un debate que excede largamente la discusión administrativa sobre el uso de fondos. En el cierre del episodio 65 de Up River, Jorge Metz —ex secretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación— analizó el trasfondo político y geopolítico de la decisión del Gobierno nacional, en una conversación con Nicolás Carugatti que puso el foco en un punto central: Ushuaia no es un puerto más.

El modelo portuario de los ’90 y sus límites actuales

Metz repasó el origen del esquema vigente desde los años noventa, cuando el Estado nacional transfirió la administración de los puertos públicos a las provincias mediante el Decreto 906/92. A partir de ese marco, las jurisdicciones provinciales podían optar por distintos modelos de gestión: administración directa, municipalización, consorcios o concesiones.

Ese mismo decreto establecía con claridad el destino de los recursos portuarios: inversión en infraestructura, pago de salarios y capacitación. El problema, según el análisis de Metz, aparece cuando esos fondos se desvían para financiar gastos ajenos a la operatoria portuaria, una práctica que —sostuvo— no es exclusiva de Ushuaia, sino común en numerosos puertos públicos del país.

En ese contexto, el ex funcionario puso en duda que el argumento administrativo sea suficiente para explicar la intervención, ya que si ese fuera el criterio, la medida debería extenderse a gran parte del sistema portuario argentino.

Auditorías débiles y cajas políticas

Otro punto central del análisis fue el esquema de control. Metz explicó que la auditoría de los entes portuarios queda en manos de los tribunales de cuentas provinciales, con sanciones económicas que resultan insignificantes frente al volumen de recursos que administran los puertos.

Esa debilidad estructural, según su visión, convierte a muchos puertos en cajas políticas, donde los presupuestos terminan absorbidos por lógicas ajenas al desarrollo portuario y logístico. Sin embargo, insistió en que ese fenómeno, aun siendo grave, no alcanza para explicar por sí solo una intervención con el impacto político que tuvo la de Ushuaia.

Ushuaia como pieza estratégica

El eje más fuerte del análisis apareció cuando Metz desplazó la discusión del plano administrativo al geopolítico. Ushuaia es el puerto argentino más cercano al Polo Sur y una pieza clave en la proyección antártica, en el control del Atlántico Sur y en la logística vinculada a defensa, ciencia y recursos estratégicos.

En ese marco, recordó que en los últimos años Estados Unidos anunció inversiones en Tierra del Fuego y mostró interés concreto en desarrollar infraestructura portuaria en la zona, en articulación con áreas vinculadas a la Armada y a la logística marítima. Para Metz, la estrategia internacional que hoy atraviesa la relación entre Argentina y Estados Unidos vuelve incompatible que un enclave de ese valor quede bajo una administración local sin alineamiento estratégico.

Desde esa perspectiva, la intervención del puerto de Ushuaia aparece menos como una sanción por errores de gestión y más como una decisión de reordenamiento estratégico, en línea con el posicionamiento internacional que el actual gobierno expresó en foros como Davos.

Geopolítica antes que pavimento

Metz fue contundente al señalar que la discusión no pasa por si se desviaron fondos para una obra urbana, sino por el control de un nodo estratégico en un escenario global que está redefiniendo alianzas, rutas marítimas y zonas de influencia.

La administración de puertos, advirtió, ya no puede pensarse como una cuestión local ni meramente técnica. En un mundo atravesado por disputas por recursos, logística y control de flujos comerciales, los puertos son llaves de negocios mayores y piezas de política internacional.

Hidrovía, control de cargas y alineamientos

El análisis se extendió también a la Hidrovía Paraná–Paraguay. Metz mencionó el debate en torno a los sistemas de monitoreo de cargas incluidos en los pliegos licitatorios, particularmente aquellos de origen estadounidense, más costosos que alternativas europeas pero con capacidad de reportar información estratégica a centros de control internacionales.

Para el ex secretario, la persistencia de estos requisitos en los pliegos, pese a las objeciones de actores locales, refuerza la idea de que existe una línea estratégica definida por encima de las discusiones sectoriales.

Un cambio de época

En el cierre, Metz planteó que el mundo atraviesa un cambio de reglas y que Argentina está siendo empujada a definir su lugar en ese nuevo orden. La intervención del puerto de Ushuaia, en ese sentido, sería una señal anticipatoria de decisiones más profundas sobre infraestructura, soberanía logística y alineamientos internacionales.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, el episodio se inscribe en una reconfiguración más amplia, donde la gestión portuaria deja de ser un asunto provincial para convertirse en una variable central de la política exterior y económica del país.

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