“Estamos presenciando un evento ambiental de dimensiones enormes. Son miles los peces que pasan por este maravilloso río que hoy se transformó en un río de la muerte”, expresó Matías de Bueno, director del Observatorio, quien estuvo entre los primeros en intervenir tras la denuncia de pobladores.
Ante la gravedad de la situación, las comunas de Oliveros y Pueblo Andino dispusieron medidas preventivas y prohibieron actividades recreativas en el curso de agua hasta que se esclarezcan las causas.
Según explicó De Bueno, los ejemplares “han sido víctimas de un evento muy fuera de lo común”. Vecinos alertaron a las autoridades locales y desde la comuna de Andino se comenzaron a recolectar muestras de agua y peces para su análisis.
En paralelo, el Ministerio de Ambiente de Santa Fe realizará estudios complementarios a través de sus laboratorios. El objetivo es determinar si se trató de contaminación, falta de oxígeno u otro factor externo que haya desencadenado la mortandad.
Desde el área provincial adelantaron que, una vez que se conozcan los resultados, se avanzará con las actuaciones administrativas correspondientes en caso de detectarse responsabilidades.
Mientras tanto, en la zona describen un panorama impactante: peces flotando a lo largo de la ribera y un fuerte olor que domina el ambiente, en lo que ya es considerado uno de los episodios ambientales más graves registrados en el río en los últimos años.







