El debate se lleva acabo por un tribunal unipersonal encabezado por el juez de Primera Instancia, Dr. Gazza. En representación del Ministerio Público de la Acusación, la fiscal Dra. Victoria Vigna, de la fiscalía San Lorenzo, solicitó una pena de 10 años de prisión efectiva por los delitos de amenazas (dos hechos), amenazas coactivas y abuso sexual con acceso carnal, todos en concurso real y en carácter de autor.
Los hechos imputados
Según la acusación fiscal, el primero de los episodios ocurrió el 16 de enero de 2025, cuando el imputado se presentó en el domicilio de su expareja, ubicado en calle San Luis al 2100 de Fray Luis Beltrán. Al no encontrarla en el lugar, comenzó a proferir amenazas a los gritos desde el exterior de la vivienda, dirigidas a los hijos de la mujer.
El segundo hecho tuvo lugar el 1° de febrero de 2025, en inmediaciones de la misma zona. De acuerdo a la Fiscalía, Eduardo L. interceptó a la víctima mientras ella caminaba por la vía pública. Se movilizaba en bicicleta y, según la acusación, la amenazó esgrimiendo un inflador de caño de hierro. En medio de la situación intervino el hijo de la mujer, momento en el que el acusado habría intentado golpearlo con el objeto. La víctima se interpuso para evitar la agresión. Tras nuevas amenazas, el hombre se retiró del lugar.
El episodio más grave, siempre según la reconstrucción fiscal, ocurrió el 2 de febrero de 2025, cerca de las 23, cuando el imputado volvió a interceptar a la mujer en la zona de la vía ferroviaria, próxima a su domicilio. Bajo amenazas, la víctima accedió a acompañarlo hasta la vivienda del acusado, situada en calle General López al 600 de Fray Luis Beltrán.
Una vez allí, la Fiscalía sostiene que el hombre insistió reiteradamente en retomar la relación y, ante la negativa de la mujer a mantener relaciones sexuales, abusó de ella. La víctima permaneció en el lugar durante la noche por temor.
Al día siguiente, el imputado le habría exigido que concurriera todas las noches a su casa. Frente a la negativa, volvió a amenazarla. Cuando la mujer intentó retirarse, el acusado tomó una gilette y comenzó a autolesionarse en los brazos. En ese contexto, la víctima logró salir del domicilio en su bicicleta, mientras era seguida por el hombre, quien continuaba agrediéndola verbalmente.
La secuencia finalizó con la intervención policial. Al advertir la presencia de los uniformados, el imputado intentó regresar corriendo a su vivienda, pero fue perseguido y aprehendido cuando ingresaba al inmueble.
Durante la apertura del juicio, la fiscal Vigna sostuvo la acusación y requirió una condena de 10 años de prisión efectiva. En las próximas jornadas se desarrollará la producción de pruebas y la declaración de testigos.
El tribunal deberá determinar la responsabilidad penal del acusado en los hechos que se le atribuyen.







