El episodio ocurrió en medio de un clima hostil que, según relató, comenzó incluso antes del inicio del encuentro. “Desde antes de arrancar ya había insultos y una actitud agresiva por parte de los jugadores locales”, contó a Cadena 3 Rosario.
La situación escaló hasta convertirse en una brutal golpiza dentro del campo de juego. Aguirre recibió golpes en la cabeza y las costillas, que le provocaron dificultades para respirar. “Tenía moretones y no podía tomar aire”, describió.
Uno de los agresores, según indicó, logró evitar ser identificado al quitarse la camiseta durante el ataque. Además, el árbitro cuestionó la falta de intervención para frenar la violencia: “Ningún dirigente del club local se acercó a separar”, lamentó.
Tras el hecho, elevó el correspondiente informe a la Asociación Rosarina de Fútbol, aunque hasta el momento no obtuvo respuestas. En ese sentido, expresó su expectativa de que se apliquen sanciones ejemplares.
Afectado por lo vivido, Aguirre tomó una decisión contundente: no volverá a dirigir. “Tengo una familia que me espera. Si me dan una patada más fuerte en la cabeza, no sé qué puede pasar”, sostuvo.
Pese a su pasión por el fútbol, aseguró que priorizará su seguridad personal. “Es algo que me gusta mucho, pero con lo que pasó, no vale el riesgo”, cerró.
Fuente: Cadena 3 Rosario.







