La licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay enfrenta un nuevo frente de conflicto, esta vez en los tribunales. El abogado Sebastián Darrichón, representante de comunidades originarias de la provincia de Santa Fe (principalmente de la etnia Mocoví), explicó en el episodio 73 de Up River por qué solicitaron una medida cautelar para frenar el proceso licitatorio que impulsa el Gobierno Nacional.
Aunque el Juez Federal de Santa Fe, Reinaldo Salmain, rechazó la cautelar de suspensión inmediata, el magistrado reconoció la gravedad de la situación y ordenó avanzar con la producción de pruebas en la acción de amparo principal.
El riesgo de la “Pampeanización”
Uno de los conceptos más fuertes vertidos por Darrichón durante la charla con Nicolás Carugatti y Jorge Metz fue el de la degradación del suelo isleño. Según el letrado, el encajonamiento del río para ganar profundidad (buscando los 44 pies de calado) generará una mayor velocidad de escurrimiento del agua, impidiendo la saturación natural de los humedales.
“Vamos a tener un proceso de pampeanización: la tierra de la isla se va a degradar hasta tener las mismas características que el campo, perdiendo su biodiversidad única”, advirtió Darrichón. Además, señaló que el movimiento de 150 millones de metros cúbicos de sedimentos destruirá las zonas de desove y reproducción de especies ícticas, afectando directamente la pesca artesanal de la que subsisten las comunidades ribereñas.
Un reclamo con arista religiosa y cultural
Para los pueblos originarios, la lucha no es solo ecológica o económica, sino preexistente y religiosa. Darrichón explicó que el territorio isleño es considerado sagrado y que la Constitución Nacional y tratados internacionales como el de Escazú obligan al Estado a realizar consultas previas e informes de impacto ambiental estratégicos antes de avanzar con obras de esta magnitud.
“No se puede avanzar a ciegas en un plan de dragado donde lo único que se mira es el tránsito de los barcos para mejorar la exportación, dejando lo ambiental como una materia pendiente para después de adjudicada la obra”, sentenció el abogado.
La mirada técnica: ¿Es necesario el dragado a 44 pies?
Por su parte, el especialista Jorge Metz cuestionó la lógica de profundizar el río a niveles extremos. “Las cuencas del mundo se mantienen en 9 o 10 pies para barcazas; el trasbordo es una solución eficiente. Superar determinadas profundidades hace que el dragado sea muchísimo más caro y ese costo termina encareciendo el peaje y la producción”, analizó Metz durante el debate.
La entrevista dejó en claro que la sociedad civil y las comunidades originarias están escalando el reclamo, incluso con la posibilidad de llevar la denuncia a organismos internacionales como la ONU si no encuentran respuestas en la justicia argentina. Mientras tanto, una caravana de canoas recorre el río desde Formosa y Chaco hacia Rosario para concientizar sobre lo que consideran un ataque irreversible al ecosistema del Paraná.






