La situación se originó tras una denuncia presentada en el contexto de su separación. “De un día para otro me llegó una orden de restricción totalmente inesperada”, relató en Cadena 3 Rosario. Hasta ese momento, sostuvo, mantenía una relación normal con la niña e incluso proyectaba mudarse para estar más cerca.
Con el paso del tiempo, el contenido de la denuncia fue cambiando. “Primero era por agresiones y terminó siendo una denuncia por abuso sexual”, explicó. La causa fue desestimada en una primera instancia, aunque luego continuó tras una apelación y, a cinco años, no registra avances concretos en el fuero penal.
“Rechazo totalmente cualquier acusación. Teníamos una excelente relación”, afirmó Dorigo, quien además remarcó que la restricción no solo le impide ver a su hija, sino también mantener contacto con otros familiares directos.
En paralelo, junto a su abogado Martín Frassi, presentó una denuncia penal contra tres psicólogas vinculadas a la ONG AEVAS. Según plantean, su intervención a través de informes habría sido determinante para que el Juzgado de Familia dispusiera la prohibición total de contacto.
“Gastón no está imputado y, sin embargo, no puede ver a su hija desde hace cinco años”, subrayó Frassi. En ese sentido, indicó que la propia fiscalía desestimó la denuncia original en base a evaluaciones profesionales que no encontraron indicios de abuso.
El foco del planteo ahora está puesto en los informes psicológicos. “Intervinieron desde el inicio y sus dictámenes influyeron directamente en las decisiones judiciales”, sostuvo el abogado, quien además deslizó una hipótesis más amplia: “Estamos ante la sospecha de que podría haber una asociación ilícita detrás de estos casos”.
Dorigo, por su parte, señaló que decidió avanzar judicialmente al advertir similitudes con otras situaciones que trascendieron públicamente. “Los informes son iguales y la Justicia actúa de forma casi automática”, cuestionó, al tiempo que remarcó la necesidad de visibilizar estos procesos.
A casi cinco años del inicio del conflicto, el escenario sigue sin cambios y el reencuentro con su hija aparece lejano. La niña está próxima a cumplir 11 años y, según el padre, desconoce qué versión recibió sobre lo ocurrido. “No sé qué le dijeron para justificar que no pueda verme”, expresó.








