Sin escuela ni transporte público

El drama de estudiar la secundaria en Aldao: ronda de padres, Uber y la incertidumbre por la falta de vacantes

El drama de estudiar la secundaria en Aldao: ronda de padres, Uber y la incertidumbre por la falta de vacantes

Un grupo de familias reclama el cumplimiento de la promesa de nombramientos para abrir la secundaria en el pueblo. Este año, 25 alumnos terminan el séptimo grado y no tienen cupos garantizados, mientras que los que ya viajan a otras localidades deben costear traslados privados ante el colapso del transporte público.

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Un grupo de familias reclama el cumplimiento de la promesa de nombramientos para abrir la secundaria en el pueblo. Este año, 25 alumnos terminan el séptimo grado y no tienen cupos garantizados, mientras que los que ya viajan a otras localidades deben costear traslados privados ante el colapso del transporte público.

La comunidad de Aldao atraviesa una situación crítica que pone en jaque el derecho a la educación de sus jóvenes. El fin del ciclo primario, que debería ser un motivo de celebración, se ha transformado en una pesadilla logística y económica para las familias. Actualmente, hay 25 alumnos que están por terminar el séptimo grado y que, al mirar hacia el horizonte del próximo año, se encuentran con un vacío institucional: en el pueblo no hay vacantes suficientes y las escuelas de las localidades vecinas están saturadas. El reclamo de los padres es urgente y se centra en una solución que parece estar al alcance de la mano pero que se dilata en la burocracia estatal, ya que el pueblo cuenta con instalaciones edilicias disponibles por la tarde, pero faltan los nombramientos docentes para poner en marcha las aulas.

La problemática no termina en la falta de bancos, sino que se agrava con el deficiente servicio de transporte interurbano. Los alumnos que logran conseguir una vacante en ciudades cercanas deben enfrentar una odisea diaria para llegar a clases. Debido a que las empresas de colectivos han retirado frecuencias y desarticulado los horarios de ingreso y salida escolar, las madres han tenido que organizarse en rondas de viajes o contratar servicios de Uber y remises para asegurar que sus hijos no pierdan el día de estudio. Esta situación representa un golpe directo al bolsillo de las familias, que deben suplir con recursos propios lo que el Estado no garantiza a través de un transporte eficiente o de una oferta educativa local.

El drama se palpa en los testimonios de quienes ya transitan este camino. Este año se registraron casos de alumnos que pasaron los primeros dos meses de clases sin tener un banco asignado en ninguna institución, y otros que recién fueron incorporados semanas atrás tras una lucha incesante. La incertidumbre para los 25 chicos que egresan este año es total, ya que la distribución en escuelas de diferentes localidades no solo rompe el tejido social de los jóvenes del pueblo, sino que multiplica las dificultades de traslado para los padres que deben coordinar viajes hacia distintos puntos geográficos simultáneamente.

La exigencia de los padres de Aldao es clara: la apertura de la secundaria en la localidad no es un lujo, sino una necesidad básica e impostergable. Con un edificio que queda libre durante el turno tarde, la infraestructura está lista para recibir a los estudiantes. Solo falta que el Ministerio de Educación cumpla con la promesa de los cargos necesarios para que los chicos puedan estudiar en su propio pueblo, sin depender de la suerte de una vacante foránea o de la disponibilidad de un auto particular para cruzar la región. La comunidad se mantiene en estado de alerta, esperando que la respuesta oficial llegue antes de que el ciclo lectivo termine y la emergencia se vuelva irreversible.