En el marco del 8° Congreso Argentino de Girasol realizado recientemente en Mar del Plata, la empresa Bunge ratificó la importancia estratégica del cultivo dentro de su esquema industrial y comercial. La firma, con una fuerte presencia histórica en el Cordón Industrial y la región, presentó avances significativos en sus programas de sustentabilidad, destacando que ya cuenta con más de 84.000 hectáreas certificadas en producción sustentable.
El girasol como activo estratégico
Para Bunge, el girasol dejó de ser simplemente un cultivo rentable para convertirse en un activo estratégico. La compañía detalló que su integración abarca desde la molienda y el refinado hasta la comercialización de aceite envasado. En un contexto donde los mercados internacionales demandan cada vez más garantías ambientales, la trazabilidad se vuelve el factor diferencial para ganar participación en destinos premium.
Huella de carbono y certificación
Uno de los hitos presentados por la firma es la escala alcanzada por sus programas de medición:
- Programa Ígaris: Superó las 100.000 hectáreas medidas en su huella de carbono.
- Programa Pro-S: Alcanzó más de 84.000 hectáreas certificadas bajo estándares de producción sustentable.
Estos programas no solo responden a exigencias ambientales externas, sino que buscan generar valor agregado y mejores condiciones de exportación para toda la cadena.
Oportunidades en el mercado global
Durante los paneles sobre comercio global, se subrayó el protagonismo que está ganando el girasol a nivel mundial. Argentina, como productor líder, tiene el desafío de alinear su oferta con las nuevas regulaciones. La estrategia de Bunge apunta a acompañar a los productores locales para que puedan acceder a estos mercados que exigen trazabilidad total desde el campo hasta el consumo final.






