La interna en la Sociedad Rural Argentina (SRA) ya no se discute puertas adentro. Lo que comenzó como una transición planificada entre Nicolás Pino y Marcos Pereda se ha transformado en una diferencia de visiones sobre el manejo de la institución. Pereda, actual vicepresidente de la entidad, describió con dureza el escenario actual y advirtió que la falta de renovación podría llevar a la SRA a un estado de parálisis similar al de ciertos modelos políticos provinciales.
El diagnóstico sobre la alternancia
Para Pereda, la raíz del conflicto no es personal, sino institucional. El dirigente explicó que el compromiso asumido al reformar el estatuto era limitar los mandatos presidenciales a tres períodos. Sin embargo, denunció la existencia de una “cláusula transitoria” que permitiría a la actual conducción extender su permanencia, algo que él califica como una contradicción con los valores que la Rural debe representar.
“Hay que predicar con el ejemplo. Nicolás hablaba de aquellos funcionarios que se quieren atornillar a sus cargos, y hoy hay una contradicción ahí. No necesitamos procesos estancados; miremos a Formosa para ver lo que genera el estancamiento”, describió Pereda en diálogo con Nicolás Carugatti y Jorge Metz.
El riesgo del estancamiento
La mención a Formosa funcionó como una descripción del riesgo que corre el sector agropecuario si sus instituciones no renuevan liderazgos e ideas. Según Pereda, cuando un proceso se estanca, se traduce en un potencial productivo que nunca termina de plasmarse en la realidad.
“Lamentablemente no hay un solo consenso y una sola voz adentro de la Rural”, admitió el vicepresidente, señalando que incluso ha tenido que contradecir públicamente posturas de Pino en temas clave como los costos de la Hidrovía. “Tengo papeles firmados donde acordamos una sucesión natural, pero esto de natural no tiene nada. Se está poniendo el interés personal por encima de la institución”, concluyó de cara a la asamblea del 9 de septiembre.







