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Biotecnología y mercados: Nacho Garciarena analizó el potencial de la soja HB4 y los desafíos de exportación

Biotecnología y mercados: Nacho Garciarena analizó el potencial de la soja HB4 y los desafíos de exportación

Nacho Garciarena, Nicolás Carugatti y Jorge Metz
El Secretario de la Fundación Barbechando pasó por el programa Up River para desglosar el presente del agro argentino. Entre el optimismo por una cosecha de maíz que se apoya en las reservas hídricas del suelo y la complejidad de insertar la genética nacional en mercados internacionales exigentes como el europeo.

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El Secretario de la Fundación Barbechando pasó por el programa Up River para desglosar el presente del agro argentino. Entre el optimismo por una cosecha de maíz que se apoya en las reservas hídricas del suelo y la complejidad de insertar la genética nacional en mercados internacionales exigentes como el europeo.

Nacho Garciarena, Licenciado en Economía Agropecuaria y referente de la Fundación Barbechando, ofreció un pormenorizado análisis sobre la actualidad del sector en diálogo con Nicolás Carugatti y Jorge Metz. La charla transitó por dos andariveles bien diferenciados: el éxito productivo de una campaña que logró sortear momentos críticos de sequía y el debate técnico-comercial que rodea a la soja HB4 tras las recientes detecciones en el mercado holandés. En relación al primer punto, el especialista destacó las bondades de un año productivo atípico donde, a pesar de haber registrado más de cuarenta días sin precipitaciones en plena época estival, los cultivos lograron rendimientos satisfactorios. Esto se explica, según Garciarena, por la excelente carga de los perfiles hídricos al inicio de la campaña, lo que permitió que las plantas desarrollaran raíces lo suficientemente profundas como para “colgarse de la napa” freática y prescindir del auxilio de las lluvias en momentos de alta radiación solar y consumo fisiológico.

Este fenómeno de resistencia hídrica es el que hoy permite observar el inicio de una cosecha gruesa con números positivos, aunque con las demoras lógicas que imponen las lluvias recientes y el corrimiento de las fechas de siembra de primavera. Garciarena subrayó que la llegada de las primeras heladas funciona como una “guillotina” que corta el ciclo de llenado de grano, definiendo el volumen final de una cosecha que promete cifras récord, especialmente en el maíz. En este sentido, el productor manifestó su anhelo de ver a la Argentina consolidarse como un país “maicero”, no solo por la sustentabilidad que las gramíneas aportan al suelo, sino por la plasticidad de este cultivo como insumo para industrias de valor agregado, desde la alimentación animal hasta desarrollos tecnológicos más complejos que podrían dinamizar zonas alejadas de los puertos.

Sin embargo, el tramo más analítico de la entrevista se centró en el evento biotecnológico HB4, desarrollado por la firma Bioceres. Garciarena, quien no ocultó su admiración por el nivel científico de la empresa, planteó un matiz fundamental respecto a la estrategia comercial del producto. Explicó que el gen del girasol transferido al trigo y la soja permite que la planta mantenga sus poros u estomas abiertos durante el estrés hídrico, continuando con su proceso de producción mientras otras plantas se cierran para sobrevivir. El problema radica en que este beneficio es capitalizado íntegramente por el productor en términos de rendimiento, pero no ofrece una ventaja nutricional o cualitativa al comprador final, quien debe asumir el desafío comunicacional y comercial de aceptar un organismo genéticamente modificado.

Esta situación ha generado ruidos en los estándares de control de las terminales portuarias, especialmente tras las alarmas encendidas en Europa por detecciones de trazas de esta tecnología. Garciarena analizó la postura de la Unión Europea no solo como una cuestión sanitaria, sino como una barrera paraarancelaria diseñada para proteger su propio esquema de subsidios y lo que él define como “agricultura paisajística”. Según su visión, Europa mantiene una estructura productiva costosa y estéticamente atractiva, y utiliza las regulaciones ambientales como espejos para distorsionar el comercio internacional, calificando de forma injusta los sistemas productivos latinoamericanos que son altamente competitivos y cuentan con crecientes resguardos ambientales.

Respecto al control en los puertos de la región, el Secretario de Barbechando fue realista sobre la dificultad de detectar estas trazas, considerando que la superficie sembrada con HB4 es marginal frente al total nacional. No obstante, advirtió que la industria exportadora deberá agudizar sus métodos para evitar que el prestigio de la biotecnología argentina se vea empañado por conflictos de mercado que, en última instancia, terminan encareciendo o dificultando la salida de los granos locales hacia destinos críticos.