La tensión entre la cámara exportadora y la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso luego de que la dirigencia gremial anticipara que habrá un escenario de agresión incluso antes de que se abrieran las mesas de negociación oficiales. Según la visión de Gustavo Idígoras, este clima de confrontación no tiene una raíz estrictamente laboral, sino que está vinculado a las aspiraciones de la conducción gremial de proyectarse políticamente hacia entidades sindicales de nivel nacional.
Idígoras fue tajante al señalar que la industria nunca ha dejado desprotegidos a los aceiteros ante el fenómeno inflacionario. En la actualidad, el salario ajustado del sector se encuentra por encima del índice oficial de inflación, por lo que consideró que no existe una necesidad técnica urgente de abrir una revisión paritaria inmediata. Hizo un llamado a los trabajadores no sindicalizados y a las bases para que mediten si las actitudes agresivas y violentas son realmente el camino para mantener el poder adquisitivo, o si por el contrario, podrían terminar perjudicando la estabilidad de sus ingresos.
Finalmente, el presidente de CIARA-CEC abordó la preocupación gremial por la posible modificación de la Ley de Cabotaje. Sobre este punto, Idígoras marcó distancia de las propuestas que surgen de forma aislada desde algunos sectores del gobierno nacional y abogó por un debate amplio, sincero y masivo. Manifestó que no es saludable para la actividad portuaria despertarse con una normativa nueva sin consenso, y propuso mesas de trabajo técnicas para modernizar la ley de manera que beneficie la competitividad sin generar conflictos innecesarios en un sector que es el motor de la economía argentina.







