“Tuvimos un Dios aparte”, fue la frase con la que Daniel Succi graficó la magnitud de lo ocurrido la noche del martes en la planta de Vicentín. El dirigente gremial, que permaneció en el predio hasta la madrugada, desmintió que la evacuación fuera el resultado de un sistema automatizado de seguridad. Según Succi, el personal debió reaccionar “a la voz de aura” ante la evidencia física de las llamas, en medio de un silencio absoluto de los dispositivos sonoros de emergencia.
Las fallas en el corazón de la planta
La denuncia del sindicato apunta directamente al mantenimiento de la infraestructura. Para Succi, el incendio no es un hecho aislado, sino la consecuencia de años de desinversión producto de la crisis judicial y financiera de la empresa.
“No funcionó ningún tipo de alarma en ningún lado, ni la alarma general, ni la de la planta de extracción. Venimos de un letargo de trabajo por todo este concurso y había poca inversión. En seguridad, la empresa siempre dejó mucho que desear”, disparó el Secretario General.
Respecto al origen del foco, Succi reveló detalles de la reunión mantenida con la gerencia a las 3 de la mañana: la principal hipótesis técnica gira en torno a una bomba con desperfectos operativos que habría presentado una pérdida de fluido, disparando el incendio en un área saturada de hexano, el solvente altamente combustible que se utiliza en el proceso.
Planta paralizada y logística en crisis
El impacto en la operatividad es total. A diferencia de lo que sugerían los primeros reportes, Succi confirmó que Vicentín Ricardone está fuera de servicio.
- Líneas afectadas: El fuego se centró en la Línea 2 de extracción, pero dada su proximidad con la Línea 1, ambas han quedado paralizadas preventivamente.
- Servicios mínimos: Actualmente solo funcionan las calderas (por razones de seguridad) y el sector de calada.
- El drama de los camiones: El incendio ocurrió en un día de alta demanda, con un cupo asignado de 900 camiones. Gran parte de esta flota ha tenido que ser derivada hacia la zona portuaria de Vicentín o hacia otras terminales vecinas del Cordón Industrial.
Un llamado de atención hacia 2027
Para el sindicato, este siniestro debe marcar un “antes y un después” en la relación de la empresa con los comités de seguridad e higiene. Succi fue tajante al señalar que los reclamos por mejoras en la protección de los trabajadores han sido constantes pero poco escuchados durante el proceso de reactivación de la planta.
“Estos siniestros ocurren cuando la empresa está en marcha”, reflexionó el dirigente, subrayando que la suerte no puede ser el único protocolo de seguridad en una industria que maneja sustancias tan peligrosas como el hexano. La justicia y los peritos ahora tienen la tarea de confirmar si, efectivamente, el gigante aceitero operaba con sus sistemas de alerta desactivados.







