El marino mercante y ex subsecretario de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante de la Nación, Jorge Metz, explicó que el accidente se produjo por un error en el cálculo de frenado y velocidad durante una maniobra compleja en el río Paraná. “Le erraron en la velocidad y se tragó un barco que estaba fondeado”, resumió el especialista al analizar lo ocurrido.
Según detalló, el convoy descendía por el río mientras realizaba una maniobra de sobrepaso y no logró detenerse a tiempo. Metz aclaró que, a diferencia de un vehículo terrestre, un barco necesita grandes distancias para frenar debido a su peso y a la inercia con la que navega. “Esto no es como un auto que frena en pocos metros. Un barco con arrancada necesita mucha distancia para detenerse”, sostuvo.
Otro dato llamativo que aportó el especialista es que el mismo buque impactado había protagonizado días atrás un incidente en la zona de Campana. “Tuvo un accidente donde hubo una suerte de toques entre tres barcos”, reveló. Sin embargo, relativizó la situación al señalar que este tipo de episodios forman parte de los riesgos habituales de la actividad fluvial.
El experto remarcó además que el buque “Ginga Bobcat” estaba correctamente fondeado al momento del impacto y que la tripulación incluso advirtió el peligro haciendo sonar las sirenas cuando observó que el convoy se aproximaba demasiado rápido. “Había dos barcos fondeados y el que vio que se le venía encima empezó con las pitadas, pero entendían que pasaba y no aconteció”, explicó.
Metz señaló que el accidente ocurrió en un tramo delicado de la hidrovía, donde el ancho del canal navegable presenta limitaciones. En ese sentido, vinculó el episodio con la discusión sobre las obras de dragado y las modificaciones que distintos países impulsan para ampliar el paso de convoyes de mayor tamaño. “Paraguay quiere ampliar el ancho navegable porque eso abarata costos logísticos, pero no se puede hacer porque cada uno quiere. Tiene que haber estudios técnicos y contratos adecuados”, advirtió.
El ex funcionario también aclaró que, aunque los prácticos asesoran las maniobras, la responsabilidad final siempre recae sobre el capitán de la embarcación.
En relación a los daños, llevó tranquilidad y aseguró que, por lo observado hasta el momento, el impacto afectó principalmente la proa bulbo del buque y no generó derrames ni contaminación ambiental. “Por lo visto no hay gente herida ni contaminación”, afirmó.
Ahora será Prefectura Naval la encargada de realizar las inspecciones correspondientes para determinar el estado de ambas embarcaciones y establecer responsabilidades.
Metz aprovechó además para cuestionar la falta de avances en la licitación de la hidrovía y apuntó contra la ausencia de planificación estatal en torno al sistema de dragado y balizamiento. “Si después de treinta años no pueden hacer un pliego, realmente algo está mal”, lanzó con dureza.







