El testimonio crudo de un trabajador del volante encendió las alarmas sobre una problemática estructural que el Cordón Industrial y la provincia de Santa Fe arrastran desde hace décadas, pero que recobra un sentido de urgencia dramático ante la llegada de la temporada de invierno, el frío y las noches de densa niebla en la región.
Guillermo Salum, un camionero que diariamente transita las rutas del Gran Rosario y el territorio santafesino, grabó un video que rápidamente se transformó en un fuerte llamado de atención para la comunidad y las autoridades políticas. Su relato en primera persona expone la desesperante odisea que sufren miles de choferes al terminar las extenuantes jornadas de descarga en las terminales portuarias portando un cansancio extremo y chocando contra una realidad inapelable: la falta absoluta de espacios aptos y seguros para descansar.
“No hay lugar”: La odisea de buscar dónde parar
El diagnóstico que realiza Salum combina la crudeza de quien vive arriba del camión con una autocrítica honesta sobre los riesgos viales a los que se exponen tanto los transportistas como los automovilistas particulares.
“Soy camionero. Soy un número más de todos ellos. Soy de los que paran ‘donde se puede’, aunque no se deba. Soy en parte también ‘irresponsable’ por hacerlo. Soy de los que salen del puerto con los ojos en la nuca y buscan un lugar donde parar”, confiesa el chofer con crudeza.
El transportista relató el escenario repetitivo con el que se encuentran cientos de compañeros en horas de la madrugada, cuando el sueño vence cualquier resistencia física. La ecuación para el trabajador es trágica: o salir a la ruta muertos de sueño y jugar a la suerte, o parar ilegalmente en cualquier sitio improvisado.
“¡NO HAY LUGAR! En horas de la madrugada, las pocas estaciones de servicio con playas amplias están abarrotadas. Los espacios amplios e improvisados están llenos y en malísimas condiciones. En los pueblos sobre rutas transitadas se han colocado limitadores de altura y se nos impide estacionar. Entonces sólo nos queda lo prohibido: las banquinas, los accesos, los peajes, los huequitos de acá o allá. Y sinceramente, antes de salir a hacer desastres, paro donde pueda“, sentenció.
El peligro de las banquinas y una propuesta para Pullaro y Enrico
La presencia de decenas de camiones “mal parados” en banquinas, salidas de peajes, cruces de rutas o accesos a autopistas no solo obstruye la visibilidad, sino que se convierte en una trampa mortal ante la llegada de las contingencias climáticas. “Se avecinan noches de niebla y las tragedias nos corren desde atrás”, advirtió Salum en su mensaje.
Frente a este desamparo logístico, el camionero acercó una propuesta concreta y directa, invitando formalmente a la Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV), al ministro de Obras Públicas Lisandro Enrico, y al gobernador Maximiliano Pullaro a intervenir utilizando la infraestructura existente, tomando como ejemplo el trazado de la Autopista Rosario – Santa Fe.
A lo largo de esos más de 140 kilómetros de traza —donde los transportistas abonan tarifas de peaje de $1.360 entre ida y vuelta— existen predios y terrenos fiscales linderos a la calzada que cuentan con las dimensiones físicas perfectas para transformarse en paradores seguros de escala. El camionero sugirió avanzar sobre los espacios cercanos al Peaje de Villa La Ribera, el acceso a Monje o el acceso a Arocena, entre decenas de puntos disponibles.
“No pretendemos hoy soluciones con estándares europeos. Con afirmar los terrenos, colocar iluminación, un cesto para residuos y un óptimo mantenimiento, nos alcanza para empezar”, detalló respecto a la viabilidad técnica y económica del proyecto, un esquema de bajo costo inicial que podría replicarse en diferentes rutas nacionales.
¿Esperar a que ocurra una desgracia?
Hacia el final de su descargo, Guillermo Salum dejó flotando una serie de interrogantes que interpelan directamente a la dirigencia política y a los organismos de control vial que a diario observan la banquina repleta de acoplados sin tomar cartas en el asunto.
“¿Estaremos esperando tragedias? ¿Estaremos esperando pérdidas de vidas para hacer foco en la problemática y así estar en las tapas de los diarios por un día? ¿Nos sentaremos a esperar después para ver a quién le echamos la culpa cuando sea tarde?”, concluyó el chofer, aclarando que su intención no es dar una solución mágica, sino unificar el reclamo de sus pares para que se transforme en un llamado de atención impostergable antes de que las rutas de la región se cobren nuevas vidas.







