En la segunda parte de la extensa entrevista concedida a los periodistas Nicolás Carugatti y Sebastian Darrichón en Expediente 24, el Secretario General de la Federación de Aceiteros, Daniel Yofra, se metió de lleno en la alta coyuntura laboral del sector de cara a las negociaciones paritarias que acaban de abrirse de forma oficial con la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA). El dirigente le puso números concretos a la demanda y dejó en claro que la organización no resignará el poder adquisitivo de las bases.
Yofra confirmó que la semana pasada la Federación formalizó ante las cámaras agroexportadoras la exigencia de un salario básico inicial de 2.800.000 pesos. El cálculo, según explicó, no responde a una cifra arbitraria sino a los rigurosos estudios técnicos que el gremio realiza históricamente para cumplimentar la definición constitucional del Salario Mínimo, Vital y Móvil.
“Presentamos el petitorio basados en las nueve necesidades que establece la Ley de Contrato de Trabajo y el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Con ese salario queremos garantizar que el trabajador aceitero pueda mandar a sus hijos a la universidad, tener las cuatro comidas diarias, vestirse, tener una vivienda digna y vacacionar. No queremos ser parte de la ganancia de las empresas”, argumentó el dirigente.
El mensaje a las nuevas generaciones: “Antes de la lucha éramos pobres”
Uno de los momentos más reflexivos del ida y vuelta periodístico abordó la composición del padrón de las plantas industriales de la región. Carugatti planteó el debate sobre el recambio generacional en el Cordón Industrial, donde muchos jóvenes ingresan a las terminales portuarias heredando salarios de privilegio sin haber vivido las épocas de precarización laboral de los años 90, lo que a veces genera tensiones ante la posibilidad de perder presentismos o días de huelga.
Yofra, recogiendo el guante, trazó una línea histórica indispensable para comprender el presente del Gran Rosario:
“Las nuevas generaciones van a tener que aprender y estudiar la historia. Yo ingresé en julio de 1992 a Dreyfus y durante muchos años fuimos pobres. Éramos trabajadores pobres trabajando en empresas multimillonarias y ricas. Ninguna empresa vino a decirnos ‘tomá, esto es lo que te corresponde para vivir dignamente’. Todo, absolutamente todo lo que hoy tienen los aceiteros, se consiguió a través de la lucha”.
El referente sindical desactivó los temores respecto a una supuesta resistencia de las bases a parar si las negociaciones con CIARA se dilatan o se tensan en las próximas audiencias. “Yo no tengo miedo a eso. Si la empresa no quiere negociar lo que corresponde, los trabajadores mismos van a exigir la huelga. Ellos entienden la historia porque son parte de ella. Los que creen que sin conflicto vamos a estar mejor cometen un error: si fuese así, el salario aceitero sería ordinario como el del resto”, ratificó.
Esenciales en la pandemia, esenciales en la paritaria
Hacia el tramo final de la entrevista en EPA News, Yofra minimizó las habituales críticas que recibe la Federación por parte del presidente de CIARA, Gustavo Idígoras, respecto a la dureza de sus metodologías de reclamo. Recordó que, a pesar de las rispideces discursivas, el gremio ha sabido articular gestiones conjuntas con la cámara patronal en defensa de la industria, como ocurrió recientemente al rechazar las políticas fiscales que dañaban el corte de los biocombustibles en Santa Fe.
No obstante, exigió un trato equivalente y humanitario por parte del empresariado del crushing: “Nosotros apostamos a que la industria funcione y crezca, pero no a costa de trabajadores precarizados. Durante la pandemia del COVID nos declararon esenciales para no frenar la producción, y en las plantas se nos murieron compañeros a nosotros; no se murieron los gerentes ni los dueños de las empresas. Bueno, exigimos que ahora también nos consideren esenciales a la hora de pagarnos un salario digno para nuestras familias”, cerró de forma tajante.






