El dirigente empresario recordó que actualmente las partes se encuentran bajo conciliación obligatoria, vigente hasta el próximo 25 de junio, luego de que los gremios decretaran una medida de fuerza tras el inicio de las negociaciones por la revisión salarial.
“Cuando tuvimos la revisión paritaria recibimos un planteo por un supuesto incumplimiento y dos minutos después declararon un paro”, afirmó Idígoras, quien sostuvo que las cámaras mantienen la expectativa de alcanzar un acuerdo antes del vencimiento de la conciliación.
Según explicó, las empresas otorgaron en enero un adelanto salarial del 15,5% y garantizan que ningún trabajador perderá frente a la inflación. Sin embargo, señaló que los sindicatos reclamaron un incremento del 20% para aplicar sobre los salarios de mayo sin establecer una instancia posterior de negociación.
“El primero que pierde es el trabajador”
Para el titular de la cámara empresaria, la continuidad del conflicto perjudica principalmente a los propios empleados del sector.
“El primero al que no le conviene el paro es al trabajador, porque pierde alrededor de 150 mil pesos por día”, sostuvo. Además recordó que el salario promedio de la actividad ronda actualmente los 4,9 millones de pesos mensuales.
Idígoras también advirtió sobre el impacto que la medida genera en toda la cadena agroexportadora, afectando a productores, transportistas, acopios, cooperativas y terminales portuarias. “En definitiva pierde el país”, resumió.
La advertencia por los mercados internacionales
Uno de los puntos que más preocupación genera entre los exportadores es el efecto que pueden tener los conflictos prolongados sobre la confianza de los compradores internacionales.
En ese sentido, Idígoras reveló que apenas se conoció el paro recibió un llamado desde India, uno de los principales destinos de las exportaciones argentinas de aceites vegetales.
“El primero que me llamó fue el presidente de la industria aceitera de la India, que compra alrededor de 4.000 millones de dólares a la Argentina. Si nosotros no resolvemos el conflicto, ellos llaman a Brasil y le piden que les envíe 50 barcos”, advirtió.
Según indicó, una vez que los mercados encuentran proveedores alternativos, la recuperación de esos negocios se vuelve incierta y genera consecuencias para todo el complejo agroindustrial.
La política
El dirigente fue aún más allá al analizar el trasfondo de la disputa y aseguró que la negociación salarial quedó desplazada por otros intereses. “El problema que tenemos hoy es que se ha metido la política”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que existe preocupación en el sector empresario porque algunos dirigentes sindicales estarían impulsando una discusión de alcance nacional que excede las cuestiones salariales propias de la actividad aceitera.
Mientras tanto, más de 7.000 trabajadores permanecen involucrados en un conflicto que mantiene en alerta a uno de los principales complejos exportadores del país y cuya resolución dependerá de las negociaciones que continúan desarrollándose bajo la conciliación obligatoria.







