La realización de una nueva feria de la economía popular en San Lorenzo desató un fuerte enfrentamiento entre los organizadores nucleados en la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) y el Gobierno Municipal. En el centro de la disputa se encuentra la interpretación de la ordenanza que regula estos eventos y la acusación, por parte de los feriantes, de que existen presiones políticas para desalentar la participación en espacios que no sean municipales.
La postura de UTEP: denuncia de “extorsión”
Martín Cerdera, referente del Movimiento Evita e impulsor de la feria, fue contundente al calificar la postura municipal como “extorsiva”. Según Cerdera, la tensión comenzó cuando los emprendedores recibieron notificaciones desde el teléfono oficial de la Secretaría de Producción advirtiendo que el evento no estaba autorizado.
“Hubo una conducta claramente extorsiva. Se les dijo a los emprendedores que, si participaban de nuestra feria, no podían estar en las del municipio”, afirmó Cerdera. Para el dirigente social, las trabas responden a una intencionalidad política y no técnica. “La ordenanza actual fue aprobada en diciembre y no tiene reglamentación clara. Nos piden requisitos que no saben explicar cómo cumplimentar. Es un mecanismo de discrecionalidad para decidir quién trabaja y quién no”, agregó.
Asimismo, Cerdera sostuvo que la feria, que lleva casi cinco años funcionando, siempre actuó con aviso previo al municipio, manteniendo un orden y cumpliendo con requisitos sanitarios como el carnet de manipulación de alimentos.
La respuesta del Municipio: “Solo pedimos orden”
Por su parte, Damián Perassi, a cargo de la Secretaría de Producción municipal, desmintió categóricamente cualquier tipo de presión o persecución política. “Descartamos de plano cualquier tipo de extorsión. Simplemente se les notificó que la feria no estaba habilitada y que los participantes podrían ser pasibles de sanciones por tratarse de un evento no regularizado”, explicó.
Perassi defendió la vigencia de la ordenanza vigente, calificándola de clara y sencilla. “Solo pedimos un listado de emprendedores sanlorencinos y los certificados de manipulación de alimentos correspondientes. No es nada extraordinario; es lo mínimo para garantizar seguridad, orden y el cumplimiento de las normas”, señaló el funcionario.
Respecto a la acusación de “segmentación política”, el secretario fue enfático: “Nuestras ferias tienen más de 200 emprendedores y no se les pregunta a qué espacio político pertenecen. Trabajamos para todos los vecinos. El objetivo de la ordenanza es proteger también al comercio tradicional, que paga sus impuestos y alquileres, y evitar que el espacio público se sature sin planificación”.
El trasfondo de la disputa
El conflicto pone sobre la mesa dos visiones sobre el trabajo autogestionado en la ciudad:
- Desde la UTEP: Argumentan que las restricciones son una forma de cooptación, obligando a los feriantes a depender exclusivamente de las ferias municipales para poder trabajar, bajo el miedo a represalias.
- Desde la Municipalidad: Sostienen que el rol del Estado es ordenar el espacio público, garantizar condiciones de seguridad (instalaciones eléctricas, tránsito) y lograr una convivencia armoniosa entre el emprendedurismo y el comercio formal.
Mientras tanto, los emprendedores —el sector más vulnerable en esta puja— se encuentran en medio de un fuego cruzado, intentando sostener sus ingresos en un contexto económico difícil.
¿Se viene una solución?
A pesar de la dureza de las declaraciones cruzadas, ambas partes dejaron una puerta abierta. Perassi reiteró que el municipio está dispuesto a recibir a los organizadores para que presenten la documentación y se ajusten al cronograma de ferias. Cerdera, por su parte, sostuvo que si las reglas fueran claras y “para todos igual”, no tendrían inconvenientes en adecuarse, aunque reiteró sus dudas sobre la voluntad política de las autoridades locales.
Por el momento, la feria se realizó y la política sanlorencina ya comienza a visualizar este tipo de conflictos como parte de un escenario electoral que, hacia el 2027, promete ser intenso en la ciudad.






