Existe una percepción equivocada, arraigada incluso en algunos despachos de la administración pública nacional, de que los problemas de calado, dragado y balizamiento en el río Paraná al norte de la Confluencia son un “asunto exclusivo de Paraguay” por el hecho de que la mayoría de los convoyes de barcazas navegan bajo bandera del vecino país. Sin embargo, la matemática agroindustrial y la realidad de los puertos del departamento San Lorenzo demuestran exactamente lo contrario.
Durante su paso por el programa Up River, conducido por Nicolás Carugatti y Jorge Metz, el representante de la delegación argentina en la Comisión Mixta Argentino-Paraguaya del Río Paraná (COMIP), Enrique Guardo, echó luz sobre la profunda interdependencia que une a la logística del Alto Paraná con el polo aceitero de San Lorenzo, Puerto General San Martín y Timbúes.
La paradoja de la proteína: por qué el Up River necesita la soja guaraní
La razón de este enlace estratégico radica en la composición química del grano. Por razones climáticas y de suelo, la soja cosechada en la zona núcleo argentina suele registrar niveles de proteína inferiores a los estándares globales exigidos por los compradores de ultramar (que demandan harinas “High Pro” con valores proteicos del 46% al 48%).
Para corregir esta falencia sin sufrir castigos de precio ni perder mercados clave, las grandes multinacionales instaladas a la vera de nuestro río recurren al régimen de importación temporaria: procesan el poroto producido en el sur paraguayo —que cuenta con un nivel de proteína sustancialmente mayor— y lo mezclan con la molienda local para estandarizar la calidad del producto final exportable.
“Cuando decimos que a este tramo del Alto Paraná lo navega Paraguay, en realidad es una verdad a medias. El 80% de la producción granaria del sur paraguayo va a parar directamente a las plantas molienda de la zona de San Lorenzo y el Gran Rosario. La problemática es tan paraguaya como argentina”, enfatizó Guardo durante la entrevista.
Un cuello de botella que castiga el valor de las exportaciones
Si los convoyes de barcazas quedan varados en los pasos críticos del Alto Paraná por falta de obras de infraestructura, o si la bajante del río impide el transporte continuo, el polo crushing de San Lorenzo sufre de inmediato las consecuencias:
- Pérdida de estándar internacional: Al no disponer del grano proteico paraguayo para realizar el blending o mezcla, la calidad de la harina de soja argentina cae.
- Penalizaciones comerciales: Las harinas procesadas con menor proteína sufren descuentos en el valor FOB exportable en los puertos de destino.
- Capacidad ociosa: Las plantas aceiteras pierden volumen de materia prima para mantener sus líneas de producción operando a escala eficiente.
“Si hoy la Argentina está poniendo en el mercado mundial una harina de soja de altísima calidad proteica (‘High Pro’), se lo debe netamente a la navegación de las barcazas que bajan por el Alto Paraná. No es un tema menor: estamos hablando de la competitividad directa de nuestras exportaciones”, remarcó el funcionario de la COMIP.
Trabajo bilateral y la urgencia de mirar hacia el norte
Frente a esta coyuntura, la COMIP viene impulsando el trabajo del denominado Grupo Encarnación, un espacio de integración público-privado que reunió a autoridades de ambas cancillerías, gobernadores de la Mesopotamia, la Secretaría de Transporte y a los principales operadores navieros y exportadores de la región.
El objetivo del espacio es garantizar estudios geotécnicos, batimetrías dinámicas y obras de dragado puntual en los pasos críticos, además de avanzar con el proyecto hidroeléctrico Corpus Christi (Isla Pintaí), una obra diseñada para generar 3.000 MW pero que incluye la construcción de esclusas de navegación que resolverán de manera definitiva los saltos de agua y la falta de profundidad en el tramo superior.
El mensaje que dejó el paso de Guardo por Up River es contundente: garantizar la transitabilidad y la inversión tecnológica en el Alto Paraná no es una concesión diplomática a un país vecino, sino una política de estado indispensable para defender el valor de las divisas que ingresan por los puertos de San Lorenzo.








