El complejo agroexportador del Cordón Industrial se encuentra en estado de alerta máxima. Durante una cumbre de la Región Centro celebrada en San Francisco, los ministros de la producción de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos manifestaron su profunda preocupación por lo que consideran “barreras injustificadas” por parte de la Unión Europea (UE).

El punto de conflicto radica en la aplicación de la normativa denominada ILUC (cambio indirecto del uso del suelo), una regulación ambiental que el bloque europeo pretende implementar en el marco del inminente acuerdo con el Mercosur. Según las autoridades provinciales, esta medida excede el marco de los biocombustibles y constituye una amenaza directa para toda la cadena de valor de la oleaginosa.
El impacto en el crushing local
Para Santa Fe, la preocupación es existencial. El ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, fue tajante: “No podemos permitir que barreras injustificadas nos dejen afuera de los mercados”. Desde la provincia advierten que la regulación europea “estigmatiza” a la soja desde su origen, sentando un precedente peligroso que podría condicionar en el corto plazo el ingreso de harina y aceite, los principales productos procesados en las terminales del Gran Rosario.
La mirada de la Región Centro es clara: estas exigencias ambientales funcionan como una aduana para-arancelaria que afecta la competitividad de las plantas locales frente a otros mercados.
Pedido estratégico a Cancillería
Ante la proximidad de la puesta en marcha del acuerdo entre bloques —prevista para mayo—, los gobernadores Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora y Rogelio Frigerio han solicitado a la Cancillería nacional que la defensa del complejo sojero sea una prioridad absoluta en la política exterior.
La estrategia busca evitar asimetrías que perjudiquen a la industria del crushing, especialmente en un contexto donde el sector también reclama por una nueva Ley de Biocombustibles que defina un horizonte claro para el aumento del corte en el mercado interno, hoy supeditado a la discrecionalidad de las petroleras.
Las tres alarmas de la industria aceitera:
- Restricciones de la UE: El concepto de ILUC pone en duda la sostenibilidad de la soja sudamericana para exportar subproductos.
- Asimetrías competitivas: Riesgo de quedar fuera del mercado europeo frente a productores que no enfrentan las mismas exigencias.
- Incertidumbre legislativa: La falta de una norma nacional que garantice el uso de biocombustibles debilita el pulmón financiero de las plantas procesadoras.
La defensa del complejo sojero será el eje de un documento común que los gobernadores presentarán el próximo 23 de abril, con el objetivo de resguardar el motor económico que genera la mayor cantidad de divisas para el país.







