La Municipalidad de Puerto General San Martín tomó una determinación política y económica de alto impacto regional al anunciar una inversión de 3.500 millones de pesos destinada a la reparación integral de la Ruta Nacional 11. La medida surge como respuesta directa al avanzado estado de abandono que presenta la calzada y a la falta de respuestas por parte del Gobierno nacional, responsable original del mantenimiento de este corredor estratégico. El proyecto, que será enviado de inmediato al Concejo Municipal para su tratamiento y aprobación, contempla la intervención sobre los 4 kilómetros que comprenden el trazado urbano de la ciudad.
El deterioro de la calzada ha dejado de ser una simple dificultad logística para convertirse en una emergencia de seguridad pública. En los últimos meses, el incremento de accidentes y roturas de vehículos particulares y de carga generó una preocupación creciente en la administración local. Ante la parálisis de la obra pública nacional, el intendente Carlos De Grandis decidió priorizar la integridad de los vecinos y de los miles de transportistas que circulan diariamente por la zona, destinando recursos del tesoro municipal para garantizar una solución definitiva y de calidad.
La obra no se limitará a bacheos superficiales, sino que se prevé una reparación profunda de los sectores más comprometidos. Desde el municipio señalaron que el objetivo es convocar a empresas de primer nivel para asegurar que los trabajos cumplan con los estándares técnicos que exige un tránsito tan pesado y constante como el del complejo portuario. Una vez que el cuerpo legislativo otorgue el aval correspondiente, se iniciará el proceso de licitación para que las máquinas comiencen a operar en el menor tiempo posible.
Esta inversión de Puerto San Martín pone nuevamente de manifiesto la asimetría en el manejo de los recursos viales, donde las localidades del Cordón Industrial terminan financiando con sus propios presupuestos el mantenimiento de rutas nacionales que son vitales para la economía del país. Mientras la región espera definiciones sobre el mantenimiento global de la red troncal, la ciudad portuaria elige no esperar más y atacar de raíz una problemática que pone en riesgo la vida de quienes transitan por el corazón agroexportador de la Argentina.







