Un papelón

Reacción tardía de Vialidad Provincial tras la protesta gremial en la autopista

Empleados habían levantado el peaje ante la falta de insumos sanitizantes preventivos al Covid-19. La repartición entendió el reclamo y tras varias horas repuso el alcohol y los barbijos


La Dirección provincial de Vialidad (DPV) tomó en cuenta el reclamo de los trabajadores del peaje de la autopista Rosario-Santa Fe que solicitaban la provisión de elementos sanitizantes para prevenirse de posibles contagios de Covid.

Ante la falta de respuestas, decidieron llevar adelante una protesta que consistió en levantar las barreras y evitar el cobro de tickets.

Tras varias horas, algún funcionario de alto rango dio la autorización y se proveyó, a cada cabina, de alcohol, barbijos y guantes de látex. Una vez que se completaron los pedidos, en todas las garitas, las barreras volvieron a bajarse. Fin del conflicto.

Lo que llama la atención (o no tanto) es la falta de información por parte de las autoridades a cargo de este corredor, que desde el año pasado dejó de estar en manos privadas para pasar, otra vez, al Estado santafesino.

Primero habría que escuchar los argumentos que Vialidad Provincial pueda aportar para “justificar” ese faltante de alcohol y barbijos en las cabinas de peaje.

No se trató de nada sofisticado y extravagante o demasiado oneroso, sólo reclamaban por alcohol y barbijos. Ni mencionar la desatención para prevenir por posibles nuevos contagios de coronavirus.

Segundo, la repartición tendría que exponerse algún pedido de disculpas por semejante desatino.

Y tercero, quién responderá por el dinero que se dejó de recaudar durante el lapso de protesta originado por el faltante de alcohol y barbijos, insumos que a la Provincia le cuesta dos pesos con cincuenta.

Como suele suceder, al tratarse de reparticiones públicas, a muchos parece no importarle el manejo del dinero, ya que los gastos, sueldos incluidos, provienen de otra caja.

Mientras el lector lee esta crónica, seguramente algún director de Vialidad Nacional seguirá con sus “descuidadas” tareas y a fin de mes embolsará un suculento salario sin tener que rendir mayores cuentas de sus irresponsabilidades.

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