Rosario volvió a ser el epicentro de la discusión agroindustrial. Durante el Seminario Acsoja 2026, celebrado en la Bolsa de Comercio de Rosario, destacados líderes del sector analizaron los desafíos de la cadena sojera en un contexto global cada vez más exigente.
La carrera por la competitividad
Alfonso Romero (COFCO), Fernando Correa (LDC) y Luis Fontan (AGD) coincidieron en un diagnóstico preocupante: la Argentina ha perdido competitividad frente a potencias como Brasil y Estados Unidos, países que han expandido su capacidad de molienda a través de políticas agresivas de biocombustibles.
Para revertir esta tendencia, la industria planteó una hoja de ruta clara:
- Reforma fiscal: Acelerar el cronograma de baja de derechos de exportación, profundizar la reducción de aranceles sobre productos industrializados y sostener la diferencia de retenciones para favorecer el agregado de valor.
- Infraestructura y calidad: Avanzar en obras clave y fortalecer la diferenciación internacional mediante certificaciones de sustentabilidad y trazabilidad, destacando a la plataforma VISEC como el modelo a seguir.
Biocombustibles: el motor del valor agregado
En relación con el debate legislativo sobre biocombustibles, los representantes manifestaron su apoyo a un esquema que fomente la competencia y la inversión. En particular, propusieron elevar el corte obligatorio de biodiésel al 15%, argumentando que esto permitiría sustituir importaciones de gasoil, mejorar los precios para el productor y potenciar la industrialización nacional, siguiendo las tendencias globales.
Un llamado a la modernización de las relaciones laborales
Respecto a las negociaciones paritarias, el sector hizo un llamado al cambio. Los referentes señalaron que, ante un mundo en constante transformación, las relaciones laborales deben evolucionar. “Si empresarios y trabajadores logramos pensarnos como parte de un mismo equipo estratégico, podremos atraer inversiones, consolidar nuestra infraestructura portuaria y crear empleos de mayor calidad”, afirmaron durante el panel.
El mensaje final fue contundente: Argentina mantiene una de las industrias de procesamiento más eficientes del mundo, pero preservar ese liderazgo dependerá de la capacidad de establecer reglas estables y políticas públicas que acompañen las nuevas exigencias internacionales de sustentabilidad y valor agregado.







