La relación entre el gobierno nacional y el sector agroexportador sumó en los últimos días una nueva postal de fuerte respaldo institucional. En lo que va del 2026, el presidente Javier Milei y su hermana, la secretaria general de la Presidencia Karina Milei, ya participaron en dos eventos de gran envergadura correspondientes a la firma multinacional Louis Dreyfus Company (LDC), ratificando a la compañía como una de las principales receptoras de guiños oficiales en materia de inversiones.
El hito más reciente tuvo lugar en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca. Allí, el presidente Javier Milei encabezó el acto donde el gigante agroindustrial anunció una inversión multimillonaria para la construcción de la planta de extracción de aceite de girasol más grande del mundo. Durante el evento, el mandatario nacional estuvo escoltado por Karina Milei y por el actual jefe de Gabinete de Ministros, Diego “El Colo” Santilli, evidenciando el peso que el Ejecutivo le otorga al proyecto que promete dinamizar la logística y el agregado de valor en el sur de la provincia de Buenos Aires.
Este desembarco presidencial en Bahía Blanca tiene un antecedente directo en la región del Cordón Industrial. En febrero de este mismo año, la primera plana del gobierno libertario aterrizó en la localidad de Timbúes para inaugurar de manera oficial las nuevas obras de ampliación en la terminal portuaria y agroindustrial que LDC posee a la vera del río Paraná.
En aquella oportunidad, la comitiva oficial estuvo liderada por Karina Milei, quien arribó al complejo de Timbúes acompañada por el entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem. La presencia de las altas esferas gubernamentales en el polo aceitero de Santa Fe marcó el inicio de este estrecho vínculo institucional que la gestión libertaria mantiene con los planes de expansión de la multinacional.
La consolidación de estas inversiones privadas y el explícito acompañamiento del Estado nacional en ambos extremos del circuito agroexportador argentino (el Gran Rosario y el puerto de aguas profundas de Bahía Blanca) representan señales clave para la macroeconomía y la generación de divisas.







