El reloj marca el ritmo de una jornada de alta tensión. Desde las 12 del mediodía, representantes del sector aceitero y los delegados paritarios se encuentran reunidos en la sede de la Secretaría de Trabajo de la Nación, en lo que se ha convertido en una maratónica jornada de discusión salarial.
Una negociación de largo aliento
El diálogo, que ha tenido al menos dos cuartos intermedios hasta el momento, está siendo extremadamente minucioso. Según fuentes cercanas a la negociación, la intención es agotar las instancias de diálogo para lograr un acuerdo definitivo antes de que finalice el día, estimándose que las deliberaciones podrían extenderse hasta pasada la medianoche.
Si bien hay un hermetismo lógico por la delicadeza de la situación, ha trascendido que existen algunos puntos donde las partes lograron acercar posiciones, aunque hasta el momento no se ha alcanzado el “acuerdo total” que logre destrabar el conflicto de manera integral.
El panorama en las plantas
Mientras la discusión se libra en Buenos Aires, en el Cordón Industrial la mirada está puesta en el flujo operativo. Según fuentes de las empresas exportadoras, la actividad no se ha detenido: todos los turnos entraron a trabajar con normalidad, manteniendo el ritmo de producción en el complejo agroexportador más importante del país.
El escenario al cierre del día
La paritaria aceitera se encuentra en un punto de ebullición. El gremio, fiel a su estilo de “ir con mandato de las bases” y con el respaldo de la comitiva de paritarios presente en la mesa, presiona para que la oferta empresaria refleje la realidad inflacionaria, mientras que las empresas buscan cerrar un esquema que les otorgue previsibilidad.
El sector aceitero, el corazón económico de nuestra región, permanece en alerta. Se espera que en las próximas horas, hacia la medianoche, las partes salgan del Ministerio con una resolución concreta: o el anuncio de un acuerdo que lleve tranquilidad a los trabajadores, o el inicio de un escenario de mayor incertidumbre gremial.






