Persecución a toda velocidad

Persecución de película: cruzó de Puerto a San Lorenzo a toda velocidad y terminó detenido entre una lluvia de piedras

Persecución de película: cruzó de Puerto a San Lorenzo a toda velocidad y terminó detenido entre una lluvia de piedras

Un hombre de 39 años fue aprehendido tras poner en riesgo a efectivos de la Sección Motorizada en el Circuito Aeróbico de PGSM. La persecución finalizó en una vivienda de calle S. Begnis, donde familiares del sospechoso atacaron a la policía y destrozaron el parabrisas de un patrullero.

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Un hombre de 39 años fue aprehendido tras poner en riesgo a efectivos de la Sección Motorizada en el Circuito Aeróbico de PGSM. La persecución finalizó en una vivienda de calle S. Begnis, donde familiares del sospechoso atacaron a la policía y destrozaron el parabrisas de un patrullero.

Lo que comenzó como un control vehicular de rutina en la zona del Circuito Aeróbico de Puerto General San Martín derivó este lunes en una peligrosa persecución interurbana. Además, hubo un posterior enfrentamiento entre civiles y la fuerza policial. El incidente se desencadenó cuando una motocicleta Guerrero Magic de color celeste, sin patente, realizó una maniobra imprudente a alta velocidad. Pasó peligrosamente cerca de los efectivos que terminaban un operativo.

De inmediato, el personal de la Sección Motorizada inició un seguimiento del rodado. El conductor, lejos de detener su marcha, cruzó el puente que une ambas ciudades. Luego se internó en San Lorenzo. La persecución se extendió por unos setecientos metros desde la intersección con calle Díaz Vélez. Finalmente, el sospechoso ingresó de forma abrupta a una vivienda ubicada sobre calle S. Begnis.

En el lugar, los agentes lograron reducir y aprehender al motociclista, un hombre de 39 años con domicilio en la ciudad. Sin embargo, la calma duró poco: en cuestión de minutos, un grupo de aproximadamente diez personas —identificadas como familiares y vecinos del detenido— cercaron a los uniformados con una actitud extremadamente hostil.

La situación pasó de los insultos a la agresión física cuando los presentes comenzaron a arrojar elementos contundentes contra el personal y las unidades móviles. Producto del ataque, uno de los patrulleros sufrió daños de consideración, incluyendo la rotura total de su parabrisas. Ante la inferioridad numérica y para resguardar la integridad física de los actuantes, la policía procedió a retirarse rápidamente del lugar. Tras esto, trasladaron al aprehendido y el motovehículo secuestrado a la sede policial.

El hombre quedó a disposición de la justicia bajo los cargos de Desobediencia a la Autoridad, Resistencia a la Autoridad y Daño Calificado.

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