La intervención fue llevada adelante por la Policía Federal Argentina, en el marco de una investigación impulsada por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) y la Justicia federal con asiento en Rosario. Tras la incautación, se desplegó una serie de allanamientos en distintos puntos de la región, que derivaron en la detención de varios sospechosos.
De acuerdo a las primeras informaciones, el piloto y el copiloto de la avioneta, ambos de nacionalidad boliviana, fueron los primeros en ser demorados. Los investigadores sostienen la hipótesis de que la aeronave formaba parte de una estructura dedicada al traslado de droga desde Bolivia hacia territorio santafesino, donde luego era distribuida.
Fuentes de la justicia federal de Reconquista confirmaron el hecho, aunque deslizaron que no se trataría de una avioneta caída sino que “la habrían esperado en el lugar por inteligencia previa”.
No se descarga la presencia en el lugar de la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva.
Además, trascendió que el operativo contó con colaboración internacional, ya que la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) habría aportado información clave para el seguimiento y la posterior interceptación del cargamento.





