Interurbanos en rojo

Transporte en crisis: “Estamos administrando pobreza”, advierten desde Tata Rápido

Transporte en crisis: “Estamos administrando pobreza”, advierten desde Tata Rápido

Tata Rápido, empresa de colectivos interurbano.
La gerente de Tata Rápido advirtió que el fuerte aumento del combustible, la baja de subsidios y el atraso tarifario obligan a recortar frecuencias para sostener el servicio. Alertó que el sistema es inviable en estas condiciones y que las empresas ya se están endeudando para poder seguir funcionando.

Estamos en WhatsApp: Podés seguirnos acá

La gerente de Tata Rápido advirtió que el fuerte aumento del combustible, la baja de subsidios y el atraso tarifario obligan a recortar frecuencias para sostener el servicio. Alertó que el sistema es inviable en estas condiciones y que las empresas ya se están endeudando para poder seguir funcionando.

Lilian Garnicas, gerente de Tata Rápido y referente de la Cámara que nuclea a las empresas interurbanas del sur de Santa Fe, explicó los motivos detrás de la reducción de frecuencias y lanzó una dura advertencia sobre la situación del sector: “La decisión tiene que ver con poder seguir prestando servicios. Si no, va a llegar un día en que no vamos a tener dinero para pagar combustible”.

La empresaria señaló que la crisis se profundizó en los últimos meses, especialmente tras el inicio del conflicto en Medio Oriente, lo que impactó directamente en los costos: “El combustible aumentó casi un 50%, dependiendo del proveedor. Pero si tomamos desde agosto de 2025 hasta abril de este año, el incremento acumulado es del 72%”.

En ese contexto, marcó una fuerte desigualdad con el Área Metropolitana de Buenos Aires: “Allá reciben subsidios de hasta el 60%, mientras que en las provincias no llegamos ni al 10%. Todo el resto se sostiene a pulmón. La verdad es que nos avasallaron, no lo podemos sostener”.

Sobre la estrategia adoptada por las empresas, Garnicas explicó que la reducción de frecuencias apunta a equilibrar una ecuación cada vez más compleja: “Con esta pequeña disminución logramos ahorrar algo de combustible y compensar los aumentos. Pero aun así nos estamos endeudando con el Estado y con los proveedores”.

En ese sentido, remarcó que deben priorizar gastos esenciales: “Si no pagás insumos de seguridad, no te los venden más. Entonces priorizamos a los usuarios, a los empleados y la seguridad de las unidades, que es lo que hace confiable el servicio”.

La gerente fue contundente al describir el presente del sector: “En definitiva, lo que hacemos es administrar pobreza. No es rentable, pero tampoco podemos cerrar porque es una actividad con una barrera de salida muy alta”.

Además, recordó que el sistema aún no se recupera del impacto de la pandemia y planteó la necesidad de una reestructuración: “Probablemente haya que ajustar kilómetros ineficientes a otros realmente necesarios”.

Otro punto crítico es el atraso tarifario: “La tarifa es extemporánea. El último aumento fue en agosto del año pasado y todo siguió subiendo. Si bien hoy es alta en comparación con Buenos Aires, un pasaje a Santa Fe cuesta apenas un poco menos que un kilo de asado de buena calidad”.

También cuestionó el esquema de compensaciones: “El boleto educativo es una excelente política de fomento, pero a nosotros nos pagan solo el 50%. Es demagógico que los políticos hagan políticas públicas con fondos privados”.

Garnicas advirtió que cualquier aumento de tarifas tiene consecuencias: “Cada vez que subís el boleto, expulsás gente del sistema. El transporte público tiene que ser accesible, no excluyente”.