De acuerdo con el análisis del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe, las muestras de agua y tejidos de peces recolectadas en distintos puntos del Carcarañá no presentaron restos de agroquímicos. En total se evaluaron 33 compuestos y ninguno superó los límites analíticos establecidos.
Sin embargo, los estudios sí detectaron alta carga bacteriológica y niveles relativamente bajos de oxígeno disuelto en algunos sectores del río. Estas condiciones pueden generar procesos de hipoxia, una disminución del oxígeno disponible en el agua, que afectan directamente a la fauna ictícola.
El impacto de las lluvias
Los técnicos realizaron constataciones y tomas de muestras en cinco puntos del río, desde San José de la Esquina hasta la desembocadura del Carcarañá en el Río Paraná.
Según la interpretación preliminar, el fenómeno podría responder a un escenario multicausal, donde las fuertes precipitaciones actuaron como factor desencadenante. El incremento del caudal habría arrastrado materia orgánica y sedimentos hacia el río, lo que aumenta la demanda de oxígeno en el agua y puede provocar episodios de hipoxia.
En paralelo, el Ministerio también analizó muestras tomadas en el arroyo Colastiné tras la aparición de espuma en una cascada del curso de agua.
Los resultados indicaron que los niveles de detergentes presentes se ubican en el umbral que podría generar espuma, aunque no serían la causa principal del fenómeno. En cambio, los especialistas señalan que la presencia de proteínas en el agua podría favorecer su formación cuando el caudal se agita en sectores con caída o turbulencia.
Desde la cartera ambiental señalaron que la situación de ambos cursos de agua continúa bajo seguimiento, con inspecciones en zonas aledañas para identificar posibles fuentes de impacto.
Además, recordaron que la provincia viene reforzando el monitoreo ambiental en cuencas estratégicas como las de los arroyos Arroyo Ludueña, Arroyo Saladillo, Arroyo Del Rey y Arroyo Cululú, debido a su importancia ambiental, productiva y territorial.
Las autoridades señalaron que episodios como el ocurrido en el Carcarañá generan preocupación y refuerzan la necesidad de sostener políticas de monitoreo, control y fiscalización sobre las actividades que se desarrollan en las cuencas para prevenir impactos y proteger la calidad del agua en la provincia.







