La calma chicha del Concejo Municipal de Rosario voló por los aires. Federico Lifschitz, hijo del exgobernador Miguel Lifschitz y una de las espadas de Maximiliano Pullaro en la ciudad, utilizó términos inusuales para la diplomacia legislativa al referirse a Juan Monteverde. El ataque no solo fue político, sino personal y judicial, reflotando los orígenes de Ciudad Futura en la zona norte de la ciudad.
“Tenemos un delincuente en el Concejo”
La declaración más explosiva llegó cuando Lifschitz fue consultado por el modelo de ciudad que propone la oposición. Sin vueltas, el edil del bloque oficialista disparó: “Estamos hablando con un muchacho que es un usurpador, que es un ladrón. Tenemos un ladrón, tenemos un delincuente en el Concejo Municipal y se ha naturalizado”.
Lifschitz hizo referencia directa a la ocupación de tierras privadas que dio origen a los proyectos de Ciudad Futura en Nuevo Alberdi. “Ocupó tierras hace décadas y hoy es concejal como si nada. Ha cometido delitos tipificados y se cree con la autoridad moral de correr por izquierda o por derecha a un gobierno provincial que vino a solucionar el desastre de Perotti”, sentenció, vinculando directamente a Monteverde con la gestión del exgobernador justicialista.
El matrimonio Monteverde-Tepp y la “herida” del Peronismo
La crítica de Lifschitz también apuntó a la estructura de poder del espacio opositor. Cabe recordar que la dupla de Juan Monteverde y Caren Tepp logró quedarse con la cabeza de la lista de unidad del Peronismo para las últimas elecciones de diputados nacionales, un movimiento que dejó heridos en el camino, especialmente al Movimiento Evita y otros sectores tradicionales que hoy miran con recelo esa “centralidad familiar”.
“Es un tipo que hace 12 o 15 años está en el Concejo él y su mujer. Nunca gestionaron nada y los gobiernos de los que formaron parte fueron catastróficos, como el de Alberto Fernández y el de Omar Perotti en Rosario”, fustigó Lifschitz, cuestionando la falta de experiencia ejecutiva de quienes aspiran a conducir la ciudad.
Trapitos y cargos hereditarios: la agenda de Lifschitz
Más allá de los dardos, el concejal repasó los puntos que considera victorias propias en la agenda legislativa:
- Final de los “Trapitos”: Lifschitz adelantó que Rosario está a pasos de tener una ordenanza que prohíba la actividad de manera definitiva. Criticó la postura previa de Ciudad Futura de “institucionalizar” a los cuidacoches: “Querían ponerles una pechera y pagarles un sueldo municipal a tipos que te extorsionan en la calle”.
- Fin de los Cargos Hereditarios: Celebró la sanción de su proyecto para terminar con el ingreso de familiares de empleados fallecidos a la Municipalidad. “No queremos a los amigos ni a los parientes del intendente o del sindicato a dedo. Queremos ingresos transparentes”, afirmó.
- Movilidad: Cuestionó la instalación de macetas y pretiles en el centro y la “intransitabilidad” de Bulevar Oroño entre 27 de Febrero y Pellegrini.
El legado de Miguel y el horizonte 2027
En un tramo íntimo de la charla, Federico recordó a su padre, Miguel Lifschitz. Reveló que el exgobernador siempre lo mantuvo al margen de la política para que “se curtiera” en el sector privado. “Cuando fui papá y le pedí una mano, me dijo: ‘Andate al privado, hacete de abajo’. Recién me convocó en 2019”, recordó.
Esa formación parece haber forjado una ambición clara. Al ser consultado por Mauro Yasprizza sobre sus planes a futuro, no anduvo con vueltas: “Tengo un enorme deseo y voy a trabajar para ser intendente de esta ciudad. Si no es en 2027, será más adelante, pero estoy trabajando para eso”.
La interna rosarina se recalienta. Con un oficialismo alineado detrás de Pullaro y una oposición que intenta lamerse las heridas de una unidad forzada, las palabras de Lifschitz marcan el inicio de una etapa de confrontación directa camino al recambio de 2027.






