“El Gobierno debería hacer algo. Es inviable soportar el precio del combustible”, afirmó Guagliano, quien remarcó que más del 40% del valor está compuesto por impuestos nacionales, a lo que se suman tasas locales, una idea brillante de los intendetes, destacó Guagliano.
El dirigente explicó que el sector enfrenta un fuerte desfasaje financiero: “El combustible se paga en un plazo máximo de 15 días, pero los fletes se cobran a 60 días. Eso genera un ahogo financiero imposible de sostener”.
En ese marco, planteó que existen solo dos caminos: una reducción de la carga impositiva, que consideró poco probable por el objetivo oficial de déficit fiscal cero, o el traslado total de los costos a los clientes. “No hay otra salida. Tenemos que discutir tarifas con los dadores de carga, aunque sea lo más difícil”, sostuvo.
Guagliano subrayó además que el 90% de las mercaderías en Argentina se transportan por camión, lo que agrava el impacto de la crisis. “Si no hay una corrección inmediata, puede haber desabastecimiento”, alertó.
También señaló que la falta de trabajo y el exceso de oferta en el sector debilitan la posición de los transportistas a la hora de negociar tarifas. “Cuando hay sobreoferta de camiones, el cliente sabe que si uno no acepta, otro lo va a hacer”, explicó.
Finalmente, evitó hacer comparaciones entre distintas gestiones nacionales de Macri, Alberto Fernández o Milei, y centró el foco en la urgencia del presente: “El problema es grave. Cada uno tiene que pelear por sostener su transporte, porque así es imposible seguir”.








