El animal avanzaba al galope, con una soga atada, y apareció por la vereda sin que nadie pudiera frenarlo. En cuestión de segundos, embistió a un niño, lo enganchó con la cuerda y lo arrastró varios metros en una escena que generó pánico entre quienes estaban en el lugar. La secuencia terminó de la peor manera: el menor impactó contra un auto estacionado.
Los testigos no dudaron en asistirlo de inmediato. Fueron momentos de extrema tensión. El chico presentaba golpes, especialmente en la cabeza, lo que encendió todas las alarmas.
En primera instancia fue trasladado al centro de salud comunal, donde los profesionales constataron que estaba lúcido, aunque con traumatismos. Ante la necesidad de una evaluación más compleja, se dispuso su derivación a Rosario. El traslado se realizó sin inconvenientes y el niño ingresó al Sanatorio de Niños, donde quedó en observación y a la espera de estudios más profundos.
Mientras tanto, el caballo continuó su recorrido sin control por la zona. Personal policial montó un operativo para intentar localizarlo y dar con su propietario, apoyándose en recorridas y cámaras de seguridad.








