Puertos sucios

Bloqueo en Quequén: 12 barcos se desviaron a Brasil y reaparece el fantasma del histórico paro de Herme Juárez en 2010

Bloqueo en Quequén: 12 barcos se desviaron a Brasil y reaparece el fantasma del histórico paro de Herme Juárez en 2010

Asamblea transportistas en Quequén
El conflicto por las tarifas de transporte lleva 10 días y asesta un golpe letal a la competitividad argentina. La parálisis obliga a los buques que salen del Up River a completar carga en puertos brasileños, una situación que recuerda al bloqueo de 15 días que protagonizaron la Cooperativa y la CGT San Lorenzo en Terminal 6 hace más de una década.

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El conflicto por las tarifas de transporte lleva 10 días y asesta un golpe letal a la competitividad argentina. La parálisis obliga a los buques que salen del Up River a completar carga en puertos brasileños, una situación que recuerda al bloqueo de 15 días que protagonizaron la Cooperativa y la CGT San Lorenzo en Terminal 6 hace más de una década.

El Puerto de Quequén cumple hoy diez días de inactividad total producto de un bloqueo de transportistas que, ante la falta de un acuerdo por el valor de las tarifas, han paralizado uno de los nodos logísticos más críticos de la Argentina. Las consecuencias son inmediatas y alarmantes: 12 buques que debían completar su carga en la terminal bonaerense fueron desviados hacia puertos de Brasil, el principal competidor regional, que ofrece la profundidad necesaria para que las embarcaciones salgan a plena capacidad sin los contratiempos que hoy padece el sistema local.

Este conflicto no solo representa una pérdida millonaria en divisas, sino que profundiza la “mancha reputacional” del país ante los mercados internacionales. La operatoria de Quequén, al igual que la de Bahía Blanca, es vital para el esquema del Up River (San Lorenzo y Rosario). Debido a las limitaciones de calado en los puertos del río Paraná, los barcos parten con carga parcial y necesitan “completar” en las terminales de aguas profundas del sur para ser económicamente viables. Al estar bloqueado Quequén, la logística nacional se rompe y los compradores globales miran hacia el país vecino, que no enfrenta estas interrupciones sistémicas.

El recuerdo de 2010: Cuando el Up River quedó sitiado

La parálisis actual en el sur bonaerense trae inevitablemente a la memoria uno de los conflictos más duros que sufrió el cordón industrial santafesino. En 2010, una medida de fuerza similar mantuvo bloqueados los puertos del Up River durante 15 días, con epicentro en la planta de Terminal 6 (T6) en Puerto General San Martín.

En aquel entonces, el conflicto fue liderado por Herme Juárez, presidente de la Cooperativa de Trabajos Portuarios y secretario general del SUPA, junto a la CGT San Lorenzo, conducida en ese momento por el dirigente municipal Edgardo Quiroga. Los motivos guardan un paralelismo asombroso con el presente:

  • La disputa por la estiba: Juárez buscaba duplicar el valor de la estiba en dólares y forzar a T6 a contratar exclusivamente los servicios de la Cooperativa.
  • El nacimiento del COPA: En el fragor de ese bloqueo, se terminó instalando el COPA (Complejo Oleaginoso Portuario Argentino), un salario complementario para los estibadores que trabajaban en las empresas agroexportadoras, transformándose en una conquista gremial —y una carga de costos para las empresas— que perdura hasta hoy.

Impacto en la competitividad

Mientras que en 2010 el conflicto se centraba en la puja entre la Cooperativa y las cerealeras por el control de la estiba, el actual bloqueo en Quequén por tarifas de transporte expone la misma fragilidad: la capacidad de un sector de la cadena de “sequestrar” la logística nacional.

Argentina compite hoy en desventaja contra un Brasil que ha modernizado sus puertos y garantiza previsibilidad. Cada barco que se desvía a Santos o Paranaguá por un bloqueo en Quequén es un cliente que pierde la confianza en la terminal argentina. Sin una resolución inmediata, el sistema agroexportador seguirá pagando el costo de una logística que, cíclicamente, queda atrapada en conflictos que exceden lo estrictamente comercial y entran en el terreno del daño patrimonial nacional.