La crisis terminal que atraviesa Algodonera Avellaneda, la emblemática empresa textil del grupo Vicentin, no deja de profundizarse. En una dramática asamblea general realizada en la sede del Sindicato de Obreros Textiles de Reconquista, los empleados de la firma le pusieron voz al calvario que padecen tras acumular más de siete meses consecutivos sin percibir sus salarios, un escenario de abandono que ha comenzado a desintegrar las economías familiares de los operarios del norte santafesino.
Durante el encuentro, los testimonios reflejaron el rostro más humano y descarnado del conflicto colectivo. Varios trabajadores relataron sufrir cortes crónicos en el suministro eléctrico de sus hogares por falta de pago, mientras que uno de los obreros conmovió a los presentes al detallar cómo perdió la adjudicación de su vivienda en el Loteo Belén por la imposibilidad de presentar los recibos de sueldo exigidos por el plan habitacional. “Luché mucho para poder tenerla y la perdí sin siquiera tenerla”, lamentó el trabajador, quien hoy sobrevive realizando “changas” informales y habita en una pequeña habitación en el fondo de la propiedad de su madre.
La estrategia de la Sindicatura y el “acreedor hostil”
En el plano legal, el asesor letrado del gremio, el Dr. Mauro Casella, analizó el reciente dictamen emitido por la sindicatura del concurso, el cual aborda el polémico pedido de Algodonera Avellaneda para excluir del cómputo de mayorías al Banco Nación, entidad a la que la patronal señala políticamente como un “acreedor hostil”.
Casella explicó que el dictamen “considera que el juez podría declarar que hay acuerdo entre los acreedores y la algodonera. No dice explícitamente que se excluya al Banco Nación, pero se interpreta que, si se homologa el acuerdo bajo esas condiciones, implícitamente se lo aparta”.
Ante esta encrucijada, la postura del sindicato textil es pragmática y prioriza la continuidad laboral:
“Si nosotros tenemos alguna posibilidad de resolver los reclamos de los trabajadores, que se cumpla con todo lo que se les adeuda y que se reactive la empresa, es con la firma funcionando; en quiebra, básicamente, todos esos reclamos no van a tener buen puerto”, evaluó el abogado.
Asimismo, Casella calificó como “complejo” un eventual período de salvataje (cramdown), dado que requeriría la aparición de un tercer inversor con un interés extraordinario y una altísima capacidad para renegociar la abultada deuda con la banca pública, aunque aclaró que no pierden las expectativas en las herramientas del proceso concursal. En el plano social, el letrado confirmó que el gremio logró destrabar coberturas médicas de urgencia y asistencia económica para cuatro familias locales y un operario de Buenos Aires con un hijo enfermo, graficando que para el grueso del personal la rutina actual es “absolutamente angustiante”.
Trabajo “a fazón”
Por su parte, el secretario general del sindicato textil, Juan Carlos Bandeo, brindó precisiones sobre el estado operativo de la planta, donde actualmente se produce hilado destinado a terceras empresas bajo la modalidad de contratos a fazón. Si bien la cifra de operarios activos bajo este esquema de emergencia se elevó a un rango de entre 115 y 120 trabajadores (entre personal mensualizado y quincenal), las condiciones de pago profundizaron el malestar.
“Les están pagando $225.000 por semana y ahora prometen pasar a un esquema quincenal de $500.000. Pero el recibo de sueldo que les está dando la empresa es una vergüenza; funciona apenas como un comprobante de que ‘yo a vos te pagué’ para blindarse de futuros reclamos de esa deuda, pretendiendo hacer de cuenta que solo se le debe a la gente que está afuera”, denunció Bandeo. Para el resto de la plantilla que no fue convocada a la planta debido a que la producción es mínima, la realidad es absoluta: no perciben un solo peso.
Ahora, la cúpula gremial concentra sus esfuerzos en la resolución del magistrado a cargo del concurso para exigir de forma inmediata que los 250.000 dólares comprometidos por la empresa en las audiencias sean volcados íntegramente al pago de los salarios caídos de los trabajadores suspendidos. Bandeo coincidió en que el desembarco de otro grupo empresario es difícil debido a que la deuda con el Banco Nación actúa como el principal factor de disuasión, pero ratificó que la prioridad absoluta es salvar los puestos de trabajo: “Lo que queremos es que esto se reactive, que genere trabajo y, con la planta en marcha, tener la fuerza para reclamar la deuda histórica con los compañeros que quedaron afuera”.
Fuente: Reconquista Hoy








