El sector arenero, fundamental para la construcción y la industria energética, atraviesa su peor momento histórico. Con un consumo en niveles mínimos —producto de la parálisis en la obra pública y la desaceleración de los proyectos inmobiliarios—, la industria se enfrenta a una encrucijada donde la rentabilidad es prácticamente nula.
En una reciente entrevista en Up River, junto a Nicolás Carugatti y Jorge Metz, el abogado Ignacio Penco expuso la realidad del sector y respondió a las versiones que vinculan un posible conflicto paritario con una parálisis en Vaca Muerta.
“Vaca Muerta no se detiene por la arena”
Ante la consulta sobre si un posible conflicto sindical en el transporte de arena y piedra podría poner en jaque al desarrollo energético de Neuquén, Penco fue categórico: “Si pensamos que la arena va a parar Vaca Muerta, estamos viendo otro canal”.
El letrado explicó que, ante cualquier interrupción de suministro nacional, la industria petrolera cuenta con la opción inmediata de recurrir a la arena importada, como sucedió en la etapa inicial de los desarrollos en la cuenca neuquina. “Nadie va a frenar la extracción de petróleo por la arena. Amenazar con eso es básicamente terminar de romper una industria nacional que aún es incipiente”, advirtió.
Una industria en “valores mínimos”
Penco detalló que el negocio ha cambiado radicalmente. Hoy, la falta de eficiencia se ha vuelto insostenible:
- Costos operativos: Las empresas areneras operan con barcos que, en promedio, presentan un exceso de tripulación de entre el 25% y el 30%.
- Convenios obsoletos: Se siguen rigiendo por convenios colectivos con 50 años de antigüedad que no contemplan la productividad ni la tecnología moderna.
- Margen de rentabilidad: La situación es tan crítica que, según señaló el especialista, “en muchos casos, las empresas están más cerca de perder menos dinero dejando de operar que trabajando”.
El camino hacia la modernización
Para evitar el colapso del sector, Penco señaló tres pilares necesarios en el marco de la actual desregulación de la Marina Mercante:
- Actualización laboral: Resulta urgente abandonar la lógica de igualar salarios entre sectores con rentabilidades distintas. “No se puede pretender que el tripulante de un arenero cobre lo mismo que el de un petrolero”, sostuvo.
- Modernización de la flota: Se requiere avanzar con el proyecto de desregulación que incluye beneficios impositivos y crédito fiscal para la importación de buques más eficientes.
- Equidad competitiva: Es necesario ajustar las normativas sobre los “servicios especiales”, para evitar que empresas operen bajo figuras de personas físicas, eludiendo los controles y requisitos que deben cumplir las compañías establecidas.
El futuro del sector
El mensaje del sector es claro: hay urgencia por transformar las condiciones actuales. La falta de una estrategia nacional y la dependencia de un modelo de negociación que traslada costos inviables a las areneras han dejado a la actividad al borde de una reducción drástica.
“Es el momento de definir si esta es una actividad que queremos o no”, concluyó Penco, dejando abierta la puerta para que las cámaras del sector y el gobierno definan una hoja de ruta antes de que la crisis se torne irreversible.








