El debate sobre cómo votaremos en 2027 ha comenzado a ganar terreno en la dirigencia. Si bien el actual sistema de boleta única —donde cada categoría tiene su propio papel— facilitó el crecimiento de figuras con alta exposición pública (como Amalia Granata o Juan Pedro Alcaraz), también generó una desconexión con las bases partidarias y una “unipersonalidad” que, según los analistas, debilita la gestión pública.
Hacia la “lista única”: arrastre y verticalismo
La propuesta que circula sobre la mesa es implementar una boleta donde todas las categorías de una fuerza política estén integradas. Esto permitiría el “voto por todo” (la boleta sábana, pero en formato de boleta única), lo cual generaría una inercia de arrastre que fortalecería la figura del candidato a gobernador.
- El impacto en la gobernabilidad: Se busca que el ganador de la categoría ejecutiva tenga una base de sustentación legislativa sólida, evitando las mayorías divididas que complicaron históricamente la gestión en Santa Fe.
- El debate por el financiamiento: Uno de los puntos críticos que expusieron Carugatti y Darrichón es el costo de las campañas. Hoy, para que un candidato sea conocido, requiere inversiones millonarias, lo que desvirtúa la esencia de los partidos políticos y favorece a quienes tienen mayor visibilidad mediática previa.
¿Retroceso o avance democrático?
El debate puso sobre la mesa dos visiones contrapuestas. Por un lado, la necesidad de fortalecer estructuras orgánicas: “Lo mejor que le puede pasar a la Argentina es la consolidación de partidos políticos fuertes”, se reflexionó en el programa, argumentando que los partidos permiten el debate interno y la existencia de programas de gobierno compartidos.
Por otro lado, la preocupación por la pluralidad. La implementación de una boleta unificada podría perjudicar a espacios locales o distritales que no cuenten con un candidato a gobernador de peso, reduciendo la competencia a “unipersonalidades” que, sin una base programática, se convierten en proyectos personales sin sustento en la gestión.
Finalmente, se hizo hincapié en que más allá del sistema electoral, el desafío sigue siendo la formación de la dirigencia: “Si en tu vida personal no pudiste desarrollar nada, ¿qué te hace pensar que cuando llegues a un lugar público vas a ser brillante?”, cuestionaron, poniendo el foco en la capacidad y la seriedad de quienes buscan representar a la ciudadanía.







