En un mano a mano con el equipo de Expediente 24, Yofra repasó los momentos de tensión que marcaron la última negociación con las cámaras del sector. Según el dirigente, el condimento que hizo especial esta paritaria fue la intención patronal de ajustar salarios siguiendo estrictamente los índices de inflación oficial, una metodología que los aceiteros rechazan categóricamente desde hace más de dos décadas.
La paritaria: necesidades vs. mercado
“Nosotros consideramos que el salario lo fija la necesidad y no el mercado”, explicó Yofra, diferenciándose de las propuestas que pretenden alinear las subas salariales a los topes que fija el gobierno de turno.
Sobre los números finales acordados, el dirigente fue claro: “No sé si le doblamos el brazo [a la CIARA], pero seguimos sosteniendo un nivel salarial que nos permite cubrir las necesidades que establece la Constitución”. Ante las críticas por los montos alcanzados, Yofra puso en perspectiva la realidad nacional: “Hoy, el 90% de los trabajadores del país están por debajo de la línea de la pobreza. Nosotros peleamos para que los aceiteros no vuelvan a pasar hambre como ocurrió durante años antes de que empezáramos con las paritarias nacionales en 2004”.
“Es una lucha de clases”
Consultado sobre la naturaleza del enfrentamiento con las multinacionales agroexportadoras (Bunge, Viterra, Cargill, entre otras), el Secretario General no utilizó eufemismos. “Esta es una lucha de clases, el que no lo entiende es un patrón o es un burro”, sentenció.
Yofra cuestionó la lógica empresarial que busca minimizar el costo laboral pese a las ganancias extraordinarias del sector. “El empresario no quiere que vos tengas la misma vida que ellos, que puedas mandar a tus hijos a la universidad o tener salud digna. Ellos consideran que con darte trabajo ya es suficiente, y nosotros pensamos diferente”. Además, denunció que el gobierno actual ha logrado instaurar un clima de “odio entre clases” donde trabajadores de otros sectores se molestan porque los aceiteros luchan por su dignidad, en lugar de organizarse para lograr lo mismo.
El ataque a la caja sindical
En el tramo final, Yofra se refirió a las críticas que circularon sobre la gestión de los fondos del gremio.
El dirigente desmintió cualquier irregularidad y desafió a quienes cuestionan los balances: “Hacemos balances todos los años, los aprueban los delegados y los dirigentes sindicales. Que vayan y averigüen. Mi vida y la de Daniel Succi son conocidas por todos, vivimos en las mismas casas de toda la vida, en nuestros pueblos, sin lujos ni seguridad privada”.
Finalmente, Yofra cerró la entrevista con una reflexión sobre el rol del Estado, cuestionando la falta de intervención en casos como el de la papelera Celulosa, donde los trabajadores hoy perciben solo el 30% de su salario, y reafirmó que el sindicato seguirá firme en su postura: “No nos interesa el poder político, nos interesa defender a nuestra clase”.






