Por Nicolás Carugatti
En la ciudad de San Lorenzo, la mayoría de la representación legislativa de la oposición pertenece al núcleo duro del kirchnerismo. Los concejales Martín Cerdera y Yazmín Petrillo ocupan la mayor parte de las bancas opositoras en el recinto local, respondiendo ideológica y económicamente a la estructura del Movimiento Evita. Esta facción del peronismo —que abrevó en un armado de unidad para los comicios de 2025— logró quedarse con la hegemonía de la representación opositora, trasladando al escenario local una mirada política que en diversas ciudades del país utiliza la toma del espacio público y la presión callejera como principal herramienta de acción.
El inicio del denominado “plan para pudrir la paz social” en San Lorenzo tuvo su primer hito con la instalación sin autorización municipal de una “feria de la economía popular”. Ante la intervención de los organismos de control, los concejales de este espacio apelaron de inmediato al mantra habitual: desplegar en sus redes sociales denuncias de supuestas persecuciones políticas, construyendo una narrativa de victimización para eludir el cumplimiento de las normas vigentes que rigen para cualquier comerciante o vecino de la ciudad.
Escraches anónimos y la fijación con el Senado
Esta estrategia de confrontación no se limitó a la ocupación irregular de la vía pública. En los últimos días, el ingreso a la ciudad volvió a ser escenario de un escrache mediante pasacalles sin firma ni pie de imprenta dirigidos contra el senador nacional por San Lorenzo, Eduardo Galaretto, con motivo del tratamiento de la Ley de Tierras.

Se trata de una metodología sistemática y recurrente: la misma práctica ya se había utilizado durante el debate de la Ley de Bases, cuando colgaron una pancarta anónima a pocos metros del domicilio particular del legislador nacional. Incapaces de sostener un debate de ideas a cara descubierta y firmando al pie, apelan al libelo clandestino como método de amedrentamiento.
Escaso poder de convocatoria y alianzas con la izquierda colectora
A pesar del intento por mostrar musculatura política y dominio de la calle, la respuesta ciudadana dejó en evidencia los límites de su representación. En la reciente convocatoria realizada en el Paseo del Pino para repudiar la Ley de Tierras, el sector no logró reunir a más de 50 personas.
La concentración contó con el acompañamiento de pequeños espacios de la extrema izquierda local, fuerzas que habitualmente funcionan como colectoras de votos del kirchnerismo en la región pero que no logran concitar el interés de la mayoría de los sanlorencino.
La maniobra expone la ansiedad de un sector que busca acelerar los tiempos políticos. San Lorenzo ingresa en largos meses preelectorales y la oposición dura ya mostró sus cartas: ante la falta de propuestas y consenso social, la apuesta pasa por la provocación, el panfleto anónimo y el intento constante de alterar la convivencia democrática.







