El presidente de la Cámara Panamericana de Biocombustibles Avanzados advirtió que el sector trabajó a pérdida durante 15 meses para evitar subas desmedidas en el surtidor, acumulando un rojo que pone en riesgo la subsistencia de las plantas. Ante la escalada del petróleo por la guerra en Medio Oriente y el inminente inicio de la cosecha gruesa, Boerr exige que el Gobierno aplique de inmediato los artículos de la ley vigente que permiten sustituir importaciones de gasoil por producción nacional, garantizando el abastecimiento y el ahorro de divisas en un momento crítico para el país.
La paradoja de importar energía teniendo las plantas paradas
Argentina enfrenta una contradicción estructural que se agudiza con cada crisis internacional. A pesar de ser un país productor, la falta de capacidad de refinación obliga al Estado a gastar dólares que no tiene en importar naftas y gasoil. “Argentina es deficitario de gasoil y de naftas; importamos volúmenes importantes y hoy, con el lamentable conflicto en Medio Oriente, los precios de los fósiles han escalado muchísimo”, explicó Axel Boerr en Up River. El dirigente subrayó que esta subida no solo impacta en el costo, sino en la disponibilidad física del recurso, recordando que en crisis previas como la de Ucrania, “no importaba cuánto pagases, el gasoil no estaba”.
Frente a esta vulnerabilidad, Boerr destacó que la industria radicada en el Up River es la red de seguridad del país. “La suerte que tenemos es que somos productores de biodiesel y bioetanol que industrializa nuestras propias materias primas y nos permite vivir con lo nuestro”, sentenció. Sin embargo, comparó el costo de los biocombustibles con el de un sistema de recolección de basura: es más caro que dejar los desechos en la calle, pero el beneficio ambiental y la soberanía energética justifican la inversión, aunque “lo que sale del caño de escape no se vea”.
El millonario costo de sostener el precio del surtidor
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la revelación del enorme sacrificio financiero que realizaron las pymes del sector para contener la inflación. Boerr denunció que la Secretaría de Energía mantuvo los precios regulados artificialmente bajos durante más de un año. “Durante 15 meses las compañías que abastecemos el mercado doméstico estuvimos vendiendo a pérdida porque se publicaban precios por debajo de la fórmula para que no subiese el surtidor”, detalló con crudeza.
El costo de esta decisión política recayó sobre las espaldas de las empresas privadas, acumulando una deuda interna que hoy asfixia la operatividad. “Nosotros pusimos el hombro con 90 y pico de millones de dólares para que el precio no suba, y me parece que en este momento que el negocio puede crecer, es lo lógico que se nos permita trabajar”, reclamó el titular de la cámara panamericana. Para Boerr, es tiempo de que el Estado reconozca ese esfuerzo permitiendo que las pymes cubran la mayor demanda que hoy el sistema de fósiles no puede garantizar.
El Artículo 17: la herramienta legal que el Gobierno no usa
A diferencia de otros sectores que reclaman nuevos marcos normativos, Boerr fue contundente al señalar que las herramientas para solucionar la crisis de abastecimiento ya existen en la Ley 27.640. “La ley ya está; lo que tiene que hacer la Secretaría de Energía es agarrar el artículo 17, cumplir el punto A, el B, el C y el D, y listo”, afirmó. Según explicó, la normativa faculta a la autoridad de aplicación a sustituir importaciones de combustibles fósiles por biocombustibles cuando las condiciones de mercado —como el actual precio récord del petróleo— lo permitan para evitar la salida de divisas.
El dirigente explicó que las plantas locales tienen “muchísima capacidad ociosa disponible” para volcar al mercado interno y que la decisión no puede dilatarse más. “Argentina tiene un stock de gasoil de aproximadamente 30 días, lo que permite demorar la decisión, pero no podés llegar a julio; la decisión se tiene que tomar en estos próximos pocos días porque arranca la cosecha de soja”, advirtió.
Confusiones técnicas y la urgencia de la cosecha gruesa
Finalmente, Boerr aclaró las versiones sobre el supuesto aumento del corte de bioetanol, explicando que se trató de un cambio técnico en la especificación de las naftas (oxigenados) y no de un aumento en la obligatoriedad. “No aumentó la obligatoriedad del corte; se hizo un cambio técnico que habilita mayor contenido oxigenado, pero el biodiesel sigue clavado en el 20% máximo y las pymes aún no metieron una tonelada más en el sistema”, aclaró.
Con la cosecha gruesa golpeando la puerta, el sector espera un gesto de la Secretaría de Energía que permita aprovechar la coyuntura global. “Es el momento de recurrir al aumento del corte de biodiesel, que encima ayuda a bajar el precio respecto a lo que cuesta importar”, concluyó Boerr, dejando en claro que la industria del Up River está lista para producir, siempre y cuando se cumpla la ley que hoy duerme en los escritorios oficiales.






