Un drama que puede ser una catástrofe

El robo en Rosario que despierta los fantasmas de la tragedia brasilera que conmovió al mundo

El robo en Rosario que despierta los fantasmas de la tragedia brasilera que conmovió al mundo

El accidente fue causado por la manipulación de cesio-137, material radiactivo hallado en una máquina de radioterapia abandonada y manejado sin protección (Netflix)
"Un peligro invisible circula por las calles de la ciudad tras el robo de una fuente de Cesio-137 en un instituto médico del centro de Rosario. El caso, que activó protocolos nacionales de emergencia, es un recordatorio brutal de la tragedia de Goiânia —el desastre que inspiró series sobre el horror radiactivo—. A horas del hecho, existe una preocupante falta de dimensión sobre el riesgo real que implica manipular este material altamente nocivo para la salud pública."
19-06-2026 01:53 PM
"Un peligro invisible circula por las calles de la ciudad tras el robo de una fuente de Cesio-137 en un instituto médico del centro de Rosario. El caso, que activó protocolos nacionales de emergencia, es un recordatorio brutal de la tragedia de Goiânia —el desastre que inspiró series sobre el horror radiactivo—. A horas del hecho, existe una preocupante falta de dimensión sobre el riesgo real que implica manipular este material altamente nocivo para la salud pública."

El miedo que no se ve

El martes 16 de junio de 2026, la tranquilidad del centro de Rosario se quebró no con un estallido, ni con una corrida, sino con una notificación técnica de alto nivel: se había sustraído una fuente radiactiva de calibración de un instituto médico. A simple vista, el objeto robado parece inofensivo: un envase plástico pequeño, similar a un frasco de medicamentos, contenido dentro de un blindaje de plomo de apenas 12 centímetros de altura.

Sin embargo, detrás de esa apariencia banal, se esconde una de las sustancias más peligrosas si es manipulada por manos inexpertas: el Cesio-137. La población, habituada a las noticias policiales de robos de vehículos o celulares, parece no estar terminando de dimensionar el peligro que representa este hecho. No estamos ante un delito común contra la propiedad; estamos ante una emergencia radiológica que, de salir mal, podría tener consecuencias irreversibles para la salud de quienes la portan y de quienes los rodean.

El hecho: ¿Cómo se esfumó el material radiactivo?

Según consta en la denuncia, el faltante fue advertido en el Instituto de Cardiología Dr. Luis González Sabathie, ubicado en la calle Rioja al 1500, en pleno corazón de Rosario. La fuente, que se utilizaba para la verificación de equipamiento de medicina nuclear, fue vista por última vez el viernes 12 de junio y su ausencia se constató el martes 16.

La cápsula no estaba en una caja fuerte de alta seguridad, sino en un laboratorio, guardada en una caja de plomo de unos dos centímetros de espesor, con tapa hacia arriba y sin llave de seguridad. La investigación, que ya está en manos de la Justicia Federal y cuenta con la intervención de la Unidad Fiscal Rosario, apunta a un robo selectivo, pero plantea interrogantes inquietantes sobre los protocolos de seguridad en instalaciones médicas que manejan materiales de alto riesgo.

El material sustraído es una fuente de calibración en forma de gel, de gran potencia radiactiva, contenida en un envase plástico y resguardada por blindaje. El riesgo no está en la cápsula cerrada, sino en la curiosidad o la ignorancia de quien la abrió, pensando que contenía algo de valor o simplemente por vandalismo.

El “Efecto Goiânia”: La luz azul que mata

Es imposible hablar de este hecho en Rosario sin mencionar el precedente que inspiró las recientes producciones de Netflix sobre emergencias radiactivas: el desastre de Goiânia, Brasil, en 1987. En aquella oportunidad, dos chatarreros encontraron una cápsula abandonada en un hospital en demolición. Al abrirla, quedaron fascinados por una suave luz azul que emanaba del material radiactivo (el efecto Cherenkov).

La ignorancia sobre el peligro los llevó a repartir el material brillante entre familiares y vecinos. El resultado fue una catástrofe humanitaria con cuatro muertos inmediatos, cientos de personas contaminadas y un área urbana entera que debió ser descontaminada. El robo en Rosario, aunque a una escala menor en términos de cantidad de material, sigue la misma lógica de riesgo: la exposición directa de personas sin protección ante una fuente de radiación gamma de alta penetración.

¿Qué es el Cesio-137 y por qué es tan peligroso?

El Cesio-137 es un isótopo radiactivo artificial, subproducto de la fisión nuclear. Su vida media es de aproximadamente 30 años, lo que significa que el material sustraído en Rosario seguirá siendo una amenaza latente para las próximas tres décadas si no es recuperado y confinado correctamente.

La radiación gamma que emite es extremadamente penetrante. Al no tener olor, color ni sabor, la víctima de una irradiación no se entera de que está siendo afectada hasta que los síntomas físicos —quemaduras, náuseas, deterioro celular— aparecen, a menudo cuando ya es demasiado tarde. Si la cápsula es dañada, el gel radiactivo puede dispersarse, contaminando suelos, agua, vehículos o viviendas de forma permanente.

La falta de dimensión pública

La sociedad rosarina y del Gran Rosario observa el hecho con una desconexión preocupante. Mientras las autoridades emitieron alertas oficiales y la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) activó a la Guardia SIER (Sistema de Intervención ante Emergencia Radiológica), la percepción ciudadana sigue siendo la de un “robo más”.

Es vital entender que este objeto no es comercializable en el mercado negro convencional, no tiene valor de reventa más que para el riesgo que implica. La peligrosidad radica en la ignorancia. Si el ladrón es alguien que desconoce qué tiene en sus manos, es una bomba de tiempo caminando por las calles de la ciudad.

Protocolo: Lo que usted debe hacer (y lo que no)

La Autoridad Regulatoria Nuclear ha sido enfática en sus comunicados ante esta emergencia:

  1. NO TOQUE NI MANIPULE: Si usted encuentra un objeto cilíndrico, de color azul o metálico, que se asemeja a la imagen difundida, no lo toque bajo ninguna circunstancia.
  2. MANTENGA DISTANCIA: La radiación gamma atraviesa paredes y cuerpos. Aléjese inmediatamente del lugar.
  3. ALERTE A LAS AUTORIDADES: No intente llevarlo a una comisaría. Llame a la Autoridad Regulatoria Nuclear inmediatamente.

Los números de contacto para la Guardia SIER son:

  • 011 1544718686
  • 011 1544703839
  • 011 1544214581

Una llamada a la responsabilidad

La desaparición de material radiactivo en un entorno urbano como Rosario expone fallas críticas en la custodia de insumos médicos de alta peligrosidad. No podemos permitir que la seguridad radiológica sea tomada con liviandad. Este incidente debe ser el punto de inflexión para revisar los controles en todos los centros de salud que manejan isótopos.

Mientras la Justicia intenta rastrear los pasos de los responsables, la ciudadanía debe mantenerse alerta. La seguridad nuclear no es un tema de especialistas en un laboratorio; es un tema de salud pública que nos compete a todos. La cápsula debe ser recuperada antes de que el “brillo azul” de la ignorancia vuelva a causar una tragedia.

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