Crisis dirigencial

El senador Rasetto pronostica un colapso logístico y apuntó a las agroexportadoras

El senador del departamento Iriondo se mostró muy molesto en la reunión de coordinación de la campaña gruesa organizada en la ciudad de San Lorenzo "no hay solución, administraremos el colapso".


La situación de la zona de Villa La Ribera, una localidad inserta en tres jurisdicciones y tocada por dos departamentos provinciales (San Lorenzo e Iriondo), es terminal producto de la falta de inversión. Por la ruta provincial 91 y la ruta nacional 11 circularán durante la cosecha gruesa más de 350 mil camiones. Estas rutas, puentes y banquinas fueron pensadas y construidas para soportar poco tránsito rural.

La provincia reaccionó rápido luego de que SL24 publicará el informe especial titulado «Timbúes y el Puente de la Vergüenza» articulando acciones para poder hacer obras de reparaciones que permitan al menos dar un poco más de fluidez al tránsito de camiones sobre las cabeceras del puente de la ruta nacional 11, sobre el río Carcarañá. Entre las otras acciones de la provincia existe la coordinación del operativo «cosecha segura», una coordinación que decidieron sacarle a la Cámara de Comercio de San Lorenzo que lleva ya 20 años realizando esta tarea en el territorio para pasarla a la órbita de la Bolsa de Comercio de Rosario, la decisión fue tomada por propio gobernador Maximiliano Pullaro que ve en la centenaria institución un buen lugar para conseguir fondos de financiamiento privados para ejecutar obras de infraestructura.

Estos cambios de eje sobre el manejo del poder de coordinación tienen también patas de internas empresariales, algo que siempre sucedió en la agroindustria, ya que la competencia entre la empresas es feroz y la toma de decisiones conjuntas es un desafío que muchas veces no llega a buen puerto. El manejo para gestionar las obras de infraestructura para la zona de Timbúes en el gobierno de Omar Perotti fueron una muestra de cómo las empresas buscan en muchos casos motorizar gestiones sin ser orgánicos con las instituciones empresariales de la región. El resultado terminó siendo una catástrofe que hoy podría complicar la llegada de la cosecha a los puertos de Timbúes.

Rasetto furioso

El senador del departamento Iriondo se mostró furioso y parte de su enojo tiene que ver con la falta de organicidad empresarial que se describió en el párrafo anterior. La gestión sobre la variante del puente Giardino dejó muchos dirigentes y vecinos muy enojados, entre ellos a Rasetto.

«El responsable de esto es el Complejo Agroexportador, no quiero estigmatizar, pero son quienes se tienen que hacer cargo de esto», apuntó sin miramientos el senador ante funcionarios de la provincia y de diferentes localidades portuarias. Rasetto en off es muy crítico del accionar de la empresas agroexportadores radicadas en Timbúes, la convivencia tiene ya muchos años de tensión pero se agudizó mucho en 2022, con las gestiones de los nuevos caminos alternativos para evitar que los camiones crucen por Villa La Ribera.

Rasetto agregó: «No tenemos posibilidad de administrar el problema, podemos llegar a ver qué hacemos con el colapso. Pero no hay posibilidad de que esto se resuelva porque lo administremos», aclaró el legislador. Además, el representante del departamento Iriondo destacó que «el nudo del problema fue y va a ser La Ribera» e invitó a todos los presentes a realizar la próxima reunión de trabajo en algunas de las localidades que se encuentran dentro de su jurisdicción. «El problema comienza en las combinaciones de los límites entre Serodino, Andino y Oliveros», dijo.

Sin territorialidad

Las empresas agroexportadoras desde hace ya una década decidieron sacar de sus complejos industriales del Cordón Industrial a todos sus funcionarios con capacidad de decisión, dejando sólo a los cuadros técnicos. Las decisiones o gestiones que van más allá de lo que pase de los tejidos perimetrales de las empresas, entran en un cono de silencio que no ayuda a resolver ninguna de las problemáticas territoriales que terminan afectando los propios intereses de estas empresas.

La situación de Timbúes y el peligro de que la cosecha no llegue a los puertos es tal vez la consecuencia más brutal de haber limado la territorialidad dirigencial. La posición de Rasetto no hace más que ratificar este error estratégico de corporaciones multinacionales que decidieron desentenderse del territorio donde tienen instalados sus plantas más importantes de América Latina.

Esta posición de empresas sin territorialidad tuvo un ejemplo gráfico y de negocios paradigmático. Fue el caso de la empresa argentina Molinos que en 2008 intentó construir un puerto en su predio de San Lorenzo, el manejo de la territorialidad pretendió hacerse desde sus oficinas de Victoria en el partido de Tigre en Buenos Aires, con el envio de funcionarios al territorio sin conocer con quiénes hablaban y el potencial perjuicio que generaba la ampliación de sus instalaciones. El resultado fue calamitoso y por poco no deja a la empresa del grupo Perez Companc fuera del negocio de agroexportación. Esa experiencia hizo que la empresa baje al territorio con funcionarios con empatía social que fueron alimentando la relación con vecinos y fuerzas vivas de la ciudad de San Lorenzo, hoy son el motor de la agroexportación de la ciudad.

La situación está tensa y los márgenes de maniobras no existen, serán meses difíciles.

 

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