En el complejo entramado de la agroindustria nacional, la capacidad instalada es el indicador que define la salud real del sector. Los datos del último monitor de CIARA-CEC revelan una fotografía reveladora sobre la actividad en el “Up River” durante el mes de mayo de 2026: el uso de la capacidad instalada alcanzó el 90% al considerar la molienda de soja total (incluyendo importación temporaria) y girasol.
Un salto en la eficiencia operativa
El dato del 90% no es una cifra menor. Representa un incremento sustancial respecto al 76% registrado en los meses previos. Este indicador es vital para la economía regional: a mayor uso de la capacidad instalada, menor es el costo fijo por tonelada procesada, lo que mejora la competitividad del polo aceitero frente a competidores internacionales.
Al desagregar la información, el monitor permite observar dos realidades complementarias:
- Uso con soja nacional y girasol: Este índice, que mide la capacidad aplicada únicamente a la cosecha local, subió del 57% al 71% en mayo.
- Uso con soja total + girasol: Al incorporar la soja importada, el índice trepa hasta el 90%.
Esta diferencia porcentual es la prueba técnica de que la estrategia de importación temporaria no es un dato accesorio, sino un pilar fundamental para sostener el ritmo industrial de nuestra región cuando la oferta de soja nacional presenta oscilaciones.
El motor detrás del 90%: Soja y Girasol
El incremento en el uso de la capacidad instalada no fue una casualidad, sino el resultado directo de una molienda intensiva:
- Molienda de Soja: Alcanzó los 4,189 millones de toneladas en mayo, un aumento del 20,2% respecto a abril (3,486 millones de toneladas). Este volumen es el segundo más alto para un mes de mayo desde 2021.
- Molienda de Girasol: Alcanzó las 548 mil toneladas, constituyéndose como el segundo volumen más alto de la historia para ese mes, consolidando una tendencia de crecimiento constante.
La importancia estratégica de la importación temporaria
El monitor destaca que, en mayo, la importación temporaria de soja alcanzó las 1.019 millones de toneladas, provenientes en su totalidad de Paraguay. Esta logística es la que permite al complejo agroexportador local mantener a sus plantas en niveles operativos altos, independientemente de los altibajos de la cosecha doméstica.

Para la región, esto significa que el “Up River” no solo depende de la producción local, sino que ha consolidado una red logística regional que permite convertir a las terminales portuarias en verdaderos hubs de procesamiento internacional.
Contexto productivo y expectativas
A pesar de la fuerte recuperación en el ritmo de molienda en mayo, el acumulado anual de molienda (enero-mayo 2026) se ubicó en 15,632 millones de toneladas, lo que representa una caída del 3% frente a los 16,067 millones del mismo periodo de 2025. Sin embargo, esta cifra supera ampliamente el desempeño del año 2023 (11,923 millones), marcado por la sequía, con un crecimiento interanual del 31% respecto a ese periodo crítico.

La capacidad instalada del sector continúa siendo un activo estratégico. La lectura de estos datos indica que, ante la disponibilidad de materia prima —ya sea local o importada—, el complejo tiene la capacidad técnica necesaria para responder con volúmenes récord, lo que garantiza la relevancia global de nuestra industria aceitera en los mercados de derivados de soja y girasol.







