Su vínculo con el footgolf comenzó casi por casualidad. Corría el año 2018 cuando un amigo lo invitó a disputar un torneo en Campo Timbó, en Oliveros. Sin embargo, aquel primer contacto “no fue amor a primera vista”.
“Me invitaba a jugar y iba más por compromiso que por otra cosa”, recuerda. Pero todo cambió durante un torneo en Buenos Aires, cuando vio participar a reconocidas figuras del fútbol argentino como Roberto “Ratón” Ayala, Leandro “Pipi” Romagnoli y Daniel Montenegro. “Eso me motivó porque yo venía del palo del fútbol”, explicó en diálogo con SL24.
La pandemia terminó siendo un punto de inflexión. Mientras muchas actividades permanecían paralizadas, el golf era uno de los pocos deportes habilitados por desarrollarse al aire libre. Esa situación le permitió entrenar con frecuencia y descubrir una pasión que hasta entonces permanecía latente.
“Empecé a jugar muy seguido, le agarré la mano al deporte y me empezó a gustar mucho más”, relata.
Pero hubo otro momento clave. Antes de la pandemia, Novosad tuvo la oportunidad de competir en Estados Unidos. Allí conoció campos de golf de nivel internacional y se enfrentó a escenarios completamente diferentes a los habituales.
“Cuando vi esas canchas, las dificultades que tenían y el estado increíble del césped, dije: “Me encantaría ser jugador de footgolf”, cuenta.
Hoy, varios años después, aquella ilusión se transformó en una realidad difícil de igualar. Acaba de conquistar su segundo subcampeonato mundial consecutivo, un logro que lo ubica entre la élite de este deporte.
Sin embargo, el resultado dejó sentimientos encontrados.”El primer subcampeonato fue una locura porque era mi primer Mundial. Era un sueño. Esta vez me quedó un sabor amargo porque me preparé para ser campeón. Sabía que podía”, confiesa.
La definición fue tan emocionante como cruel. Llegó igualado en el primer puesto con un jugador francés y todo se resolvió en un playoff, donde la suerte terminó inclinándose para el lado europeo.

Aun así, Novosad encuentra motivos para valorar el camino recorrido. “Salir segundo entre 700 jugadores por segunda vez consecutiva no es nada fácil. Voy a ser un poco egoísta y me voy a autofelicitar por las horas de entrenamiento y dedicación que le doy al deporte”, afirma.
Lejos de conformarse, ya tiene claro cuál es el próximo desafío. En 2023 llegó a ser número uno del ranking mundial y quiere volver a alcanzar esa posición. “Quiero ser nuevamente el número uno y dejar al footgolf argentino en lo más alto”, asegura.
Definición de Footgolf
Su pasado futbolístico fue una ventaja importante en los comienzos. La pegada, adquirida durante años en las canchas de fútbol, le permitió adaptarse rápidamente. Sin embargo, también tuvo que modificar muchos hábitos. “No todo es bombazo. Tuve que bajar la potencia y buscar más dirección. Nosotros tenemos la bolsa de golf en las piernas: según dónde quede la pelota, necesitamos un golpe distinto”, explica sobre las particularidades de la disciplina.
A diferencia de otros deportes profesionales, el footgolf todavía mantiene una estructura amateur. Los viajes, las competencias y la preparación corren por cuenta de cada jugador. “Es imposible vivir de esto. Uno tiene que pagar todos los gastos. Las inscripciones y los premios son bajos. Lo tomo como un hobby”, reconoce.
Pero si hay algo que no negocia es el amor por su ciudad y sus raíces. Tras cada viaje y cada torneo internacional, siempre hay un lugar al que desea volver.
“¡Vivo en Bermúdez! Cuando estoy afuera extraño a mis amistades y a mi familia. No hay nada más lindo que estar en casa. Y no hay país más lindo que la Argentina”, expresa con orgullo.
Desde Capitán Bermúdez hacia el mundo, Gonzalo Novosad se convirtió en un referente deportivo del Cordón Industrial. Su historia demuestra que los sueños pueden construirse paso a paso, incluso en disciplinas poco conocidas, siempre que haya esfuerzo, constancia y convicción.






