ALERTA HÍDRICA Y CLIMÁTICA

El fantasma de 1983: Por qué una crecida hoy sería el doble de costosa que la histórica inundación

El fantasma de 1983: Por qué una crecida hoy sería el doble de costosa que la histórica inundación

Juan Borús, Nicolás Carugatti y Jorge Metz
El reconocido especialista del INA, Juan Borús, comparó el escenario actual del fenómeno "El Niño" con las catastróficas inundaciones de hace cuatro décadas. Advirtió que, ante un evento de magnitud similar, el impacto económico y humano sobre el Cordón Industrial y la región sería significativamente mayor debido a la dependencia actual de la Cuenca del Plata.
14-07-2026 10:29 PM
El reconocido especialista del INA, Juan Borús, comparó el escenario actual del fenómeno "El Niño" con las catastróficas inundaciones de hace cuatro décadas. Advirtió que, ante un evento de magnitud similar, el impacto económico y humano sobre el Cordón Industrial y la región sería significativamente mayor debido a la dependencia actual de la Cuenca del Plata.

La memoria del “Niño” de 1982-1983 es, para quienes viven en el litoral argentino, un sinónimo de desastre y devastación. Aquel evento es considerado uno de los dos peores de la historia registrada en nuestra región. Hoy, ante la convergencia de las altas precipitaciones en el sur de Brasil y la evolución del fenómeno del Niño en el Pacífico, el especialista Juan Borús (INA) encendió una luz de alerta, no por alarmismo, sino por una cruda realidad: la región es hoy mucho más vulnerable que hace 40 años.

La comparación inevitable

En diálogo con el programa Up River, Borús recordó que en 1983 la región carecía de lo que hoy llamamos “hidrología operativa”. “No estábamos preparados para lo que ocurrió; las cosas pasaban sin que supiéramos que podían suceder”, explicó el experto.

Sin embargo, la diferencia fundamental no radica solo en la preparación técnica —donde hoy, asegura, hay mucho más conocimiento y coordinación— sino en el tejido económico. El Cordón Industrial y toda la cuenca están mucho más integrados y, por ende, son mucho más dependientes de la estabilidad del río.

¿Por qué el impacto sería el doble?

El punto central del análisis de Borús es el costo. Según sus evaluaciones, si hoy tuviéramos que enfrentar un escenario hidroclimático similar al de 1982-1983, el daño económico —medido en dólares y en impacto sobre la infraestructura— sería del orden del doble.

“Somos mucho más dependientes de la Cuenca del Plata en todo sentido”, graficó Borús. El complejo agroexportador, el transporte fluvial y la biodiversidad están hoy mucho más entrelazados. Un evento extremo que condicione las actividades económicas en el río Paraná o el Paraguay no solo afectaría a las plantas de San Lorenzo, sino que paralizaría una cadena logística que hoy es el motor de divisas del país.

El escenario actual: “Pie de plomo”

A pesar de la comparación histórica, el especialista fue prudente. “No hay dos eventos Niño que peguen de la misma manera”, señaló. Aunque la evolución del calentamiento del Pacífico se ajusta a las previsiones, todavía existe una “gran incertidumbre” sobre su magnitud máxima.

Borús aclaró que las recientes lluvias en la región no son aún producto del Niño, sino de la humedad atmosférica propia de la dinámica local. El riesgo inminente, según su análisis, es que las precipitaciones se recuesten inicialmente sobre la cuenca del río Uruguay antes de impactar en el Paraná.

¿Estamos preparados?

La buena noticia, dentro del análisis, es la capacidad de respuesta institucional. “Argentina, las provincias y muchos municipios, incluido Rosario, están mucho mejor preparados para hacer frente a un evento significativo”, destacó. La existencia de organismos como el SINAGIR y una mayor coordinación entre defensas civiles provinciales marcan una diferencia abismal respecto a la precariedad de los años 80.

Sin embargo, el mensaje de fondo es un llamado a la prudencia. La variabilidad climática es cada vez más dinámica y extrema. Como advirtió Borús: “La atmósfera avanza, y cada vez tenemos menos días de normalidad y más días de extremos, ya sea por aguas muy bajas o muy altas”. En un contexto donde la infraestructura es más compleja y valiosa, la prevención sigue siendo la única herramienta efectiva frente a un “Niño” que aún guarda sus cartas.

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