La planta de Vicentin ubicada en la jurisdicción de San Lorenzo (conocida históricamente como planta Ricardone) volvió a ser escenario de un incidente operativo crítico. Alrededor de las 13:00 horas de este lunes, las alarmas se encendieron cuando el personal detectó una pérdida masiva de hexano (solvente altamente inflamable utilizado en el proceso de extracción de aceite). Ante el riesgo de una explosión, la empresa activó el protocolo de emergencia, paralizó las máquinas y ordenó la evacuación inmediata de los trabajadores hacia los puntos de seguridad.
En diálogo con Hernán Funes por Cadena 3, el titular del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA), Daniel Succi, analizó la gravedad de la situación con la autoridad de quien conoce la planta desde adentro: “Yo entré a trabajar a Vicentin en el año 1981. Pasaron tantas cosas que si no volamos es porque Dios vive ahí”, graficó con preocupación.
Un parate que dejó secuelas operativas
El origen del problema, según el diagnóstico del líder sindical, se remonta al prolongado período de inactividad y estrangulamiento financiero que arrastra la firma desde el inicio de su crisis judicial. Haber disminuido la actividad “casi a cero” y luego reactivar los fierros de forma abrupta representa un riesgo técnico severo para los sistemas de bombeo y cañerías.
Succi aclaró que no apunta contra el nuevo management de la planta, recientemente asociado al sindicalista rosarino Mariano Grassi: “No le puedo echar la culpa a Grassi que hace cuatro o cinco meses que está. Esto es producto de una dejadez de años. Vinieron los inversores, metieron semilla y dale para adelante, pero acá falta un relevamiento integral y profundo de lo que está bien y lo que está mal. No es solo meter semilla, hay que invertir y revisar”.”
San Lorenzo: un mapa subterráneo peligroso
El incidente reactivó el histórico temor de las comunidades vecinas de San Lorenzo y Ricardone ante la posibilidad de un siniestro a gran escala. Al respecto, Succi alertó sobre la vulnerabilidad de la infraestructura regional:
“La población no se da cuenta de dónde estamos parados. San Lorenzo es un polo industrial donde, por debajo, de forma subterránea, tenemos una red de cañerías de todo tipo: gas, petróleo y productos químicos. Así como Buenos Aires tiene los subtes, nosotros tenemos cañerías. Si llega a pasar algo grave, el daño es incalculable”.
Hasta el momento, el sindicato confirmó que la empresa no ha adoptado medidas estructurales de fondo tras el incendio de la semana pasada y la fuga de ayer, por lo que el gremio mantendrá guardias técnicas alertas para garantizar la preservación de la vida de los operarios en los sectores de mayor riesgo.







