La maratónica jornada de negociaciones entre la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso (FGTAyP) y las cámaras empresarias finalizó con un sabor agridulce: no hubo acuerdo, pero sí una señal de movimiento que no existía hasta el momento. En diálogo exclusivo con SL24, el secretario general de la Federación, Daniel Yofra, brindó detalles sobre un encuentro que, según sus palabras, marcó el inicio de la “verdadera negociación”.
“Empezamos a mover el carro”
Para Yofra, el encuentro sirvió para romper la inercia negativa que venía arrastrando el conflicto. “La negociación estaba muy trabada y bueno, ahora empezó la verdadera negociación. Si bien no llegamos a un acuerdo, hemos por lo menos despegado el carro que estaba clavado”, graficó el dirigente nacional.
Esta percepción de “desbloqueo” es vital, dado que el tiempo apremia: la conciliación obligatoria —la herramienta que evitó el paro nacional— tiene los días contados, con el vencimiento de su prórroga previsto para este viernes.
La vieja guardia frente a la realidad actual
Uno de los puntos más conflictivos que planteó el líder aceitero es la rigidez del sector empresario. Yofra apuntó directamente contra la metodología que las compañías pretenden imponer: “Ellos están muy encerrados con los topes de inflación del REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado). No quieren cambiar los límites de la negociación después de más de 20 años”.
Para el gremio, basar la recomposición salarial exclusivamente en las proyecciones inflacionarias del Banco Central es una forma de licuar los ingresos reales, ignorando las particularidades de una industria que, a diferencia de otros sectores, mantiene niveles récord de producción y exportación.
El jueves, la última oportunidad
El cronograma no deja espacio para dilaciones. Tras el cuarto intermedio, las partes volverán a verse las caras este jueves. Será la última instancia de diálogo real antes de que se agoten los plazos legales de la conciliación obligatoria.
El clima en los puertos es de expectativa máxima. Mientras desde el sector empresario se insiste en una oferta escalonada que los gremios consideran insuficiente, el sector sindical advierte que no están dispuestos a ceder en sus pretensiones históricas de mantener el poder adquisitivo. La pregunta que flota en el aire es si, ahora que el “carro” de la negociación comenzó a moverse, las partes serán capaces de encontrar un punto medio antes de que se agote el reloj.







