La fisonomía del campo argentino y el ritmo de las terminales portuarias de nuestra región podrían cambiar drásticamente en los próximos años. Jorge Bassi, director de Marketing y Nuevos Negocios de Bunge, reveló que la compañía está apostando fuerte por la Camelina y la Colza, dos cultivos que aparecen como la llave para transformar el agro nacional y potenciar la capacidad instalada de la industria aceitera de San Lorenzo, Puerto General San Martín y Timbúes.
La estrategia responde a un giro global hacia los combustibles sustentables de aviación (SAF) y el biodiesel de segunda generación. Estos mercados demandan materias primas que no compitan con la seguridad alimentaria y que demuestren una reducción real en la emisión de gases de efecto invernadero. Es allí donde la Camelina y la Colza se convierten en protagonistas indiscutidos por su baja huella de carbono.
El potencial del cultivo de cobertura con renta
Lo que hace atractiva a esta propuesta para el productor y para la industria local es su ciclo productivo. La Camelina, por ejemplo, es un cultivo de invierno de ciclo muy corto que permite que el lote no quede vacío durante los meses de frío. Funciona como un “puente verde” que protege el suelo, pero con la ventaja competitiva de ser cosechable y comercializable, transformando un costo de mantenimiento en una fuente de ingresos.
Para las aceiteras del Cordón Industrial, esta tendencia representa una oportunidad de oro para diversificar la molienda. Las plantas de procesamiento de nuestra zona pueden adaptar sus líneas para estos nuevos aceites vegetales, integrándose a la cadena de valor de los biocombustibles de alta gama que hoy demanda el mundo.
San Lorenzo: de puerto granario a polo bioenergético
La ubicación estratégica de San Lorenzo y sus alrededores es fundamental para este esquema. Al ser el polo procesador más eficiente del planeta, la llegada de estos nuevos aceites permite a las empresas locales posicionarse como proveedores clave de energía renovable.
Bunge ha dejado claro que la meta es crear un ecosistema donde el productor reciba incentivos por producir granos sustentables, asegurando que cada tonelada de aceite procesada en el Up River tenga destino asegurado en los tanques de los aviones más modernos del mundo. Si la tendencia se consolida, el paisaje del Cordón Agroexportador se convertirá en la base operativa de un nuevo orden agrícola basado en la sustentabilidad y la rotación inteligente de cultivos de invierno.
Fuente: Radio Mitre







