Las principales cámaras de la agroindustria y la energía renovable del país, la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO) y la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), expresaron su enérgico respaldo para que el Senado de la Nación avance de manera prioritaria con el tratamiento, dictamen de comisión y posterior media sanción del proyecto de Ley presentado por la senadora nacional Patricia Bullrich para establecer un nuevo marco regulatorio de los biocombustibles en la Argentina.
Para el complejo agroindustrial radicado mayoritariamente en el Cordón Industrial y el Gran Rosario —donde se concentra el polo de crushing y elaboración de biodiésel más grande y eficiente del mundo—, la sanción de una nueva legislación resulta impostergable para dejar atrás un esquema distorsivo y dotar de previsibilidad a las inversiones de capital.
Corte al 12,5%, competitividad frente al gasoil y competencia en 2030
En declaraciones institucionales, el presidente de CARBIO, Luis Zubizarreta, fundamentó la viabilidad técnica y comercial de elevar de forma inmediata el corte obligatorio en el mercado interno y proyectar una transición ordenada hacia el libre mercado:
“Vemos viable subir el corte al 12,5% dado que hoy existen precios competitivos contra el gasoil importado y además se abriría la oferta a la libre competencia en un plazo razonable a partir del 2030, sin sacrificio fiscal, dado que todo aumento de biodiésel redundaría en mejoras de precios para las exportaciones de aceite de soja”, explicó el directivo.
Desde el sector remarcan que sustituir importaciones de combustible fósil por energía verde de origen nacional no solo ahorra divisas clave para el Banco Central, sino que mejora la huella de carbono y aprovecha la capacidad ociosa instalada en las terminales del Up River.
30.000 empleos y precios más bajos para el consumidor
Zubizarreta puso de relieve el peso estructural que la actividad tiene en la economía real argentina, remarcando que la apertura y la competencia son el camino para beneficiar directamente al usuario final:
“La industria viene invirtiendo fuertemente desde hace décadas generando más de 30.000 empleos, y está abierta al diálogo siempre sobre la base de promover la competencia, la inversión, el empleo y la producción del biodiésel de manera que beneficie al consumidor, bajando considerablemente el precio del biodiésel”, subrayó.
El Senado como ámbito de consenso
Frente a las distintas posturas que conviven en el mapa de refinadores y elaboradores de biocombustibles a nivel federal, el titular de CARBIO ratificó la vocación de construir acuerdos dentro del marco legislativo:
“No hemos alcanzado acuerdos formales con ningún sector de empresas, pero alentamos el diálogo permanente. Estamos convencidos de que el Senado es el lugar indicado para encontrar soluciones regulatorias”, concluyó Zubizarreta.








